21 de enero 2009 - 00:00

Chávez, todavía más duro que Irán

Caracas, Teherán y La Habana - Venezuela, Irán y Cuba son los países que, en los últimos años, más se han enfrentado con Estados Unidos. Sus gobernantes, Hugo Chávez, Mahmud Ahmadineyad y Fidel Castro, y luego su hermano, Raúl, mantuvieron una relación hostil con el saliente presidente, George W. Bush, y fueron muy críticos con su Gobierno, por lo que su futura relación con Barack Obama se convertirá en el reflejo de la política internacional del nuevo presidente estadounidense.
Chávez fue ayer el menos optimista de los mandatarios del mundo y el más duro con el nuevo Gobierno. «¡Nadie se haga aquí ilusiones, se trata del imperio norteamericano!», afirmó, aunque reiteró que espera que ahora haya un cambio en la actitud de Washington hacia América Latina.
El venezolano, quien, tras casi una década en el Gobierno está en campaña para un referendo que le permita seguir en el poder de manera indefinida y, aseguró que, en su país seguirá haciéndose «revolución» sin importar quién sea el inquilino de la Casa Blanca.
«Por una parte estamos contentos de que se vaya del Gobierno este presidente que llenó de terror y de violencia al mundo ¡Adiós señor Bush!», exclamó el mandatario venezolano.
Por su parte, el ministro iraní de Relaciones Exteriores, Manucher Motaki, instó a Obama a abandonar la senda de su predecesor y a abrir un nuevo capítulo de relaciones con Irán.
Además declaró que Irán prefiere esperar a ver «las acciones políticas» del nuevo presidente estadounidense, para juzgar sus intenciones sobre Irán y Medio Oriente.
El pasado jueves, el actual presidente, Mahmud Ahmadineyad, había dejado entrever que su país estaría dispuesto a entablar una nueva relación con Estados Unidos siempre y cuando haya un cambio de actitud.
Promesas
En cuanto a Cuba, el diario oficial Granma afirmó ayer que a Obama le llegó el momento de hacer efectivas sus promesas electorales y de esperanza de cambio.
En la información firmada por Ramón Sánchez-Parodi, quien fue jefe de la Oficina de Intereses de Cuba en Wa-
shington de setiembre de 1977 a abril de 1989, dice que «el deterioro de la economía nacional y de la mundial, está obligando a Obama a poner en segundo lugar algunas de sus iniciales promesas». En cuanto a la política internacional, el ex diplomático cubano afirmó que el primer presidente negro en la historia de Estados Unidos «heredará los efectos negativos de lo que con toda justicia puede catalogarse como la agresión israelita-estadounidense contra la población palestina en Gaza». Para «Granma» se mantiene «una interrogante sobre cuál será la política exterior de Obama».

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