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Chile: investigan por primera vez la muerte de Allende
Salvador Allende, en una foto de sus días como presidente de Chile. La Justicia decidió por primera vez investigar su muerte, producida el 11 de septiembre de 1973, durante el golpe pinochetista. Se pondrá a prueba la teoría predominante hasta hoy, la del suicidio.
Dirigentes políticos de la oposición y organizaciones de derechos humanos celebraron ayer la iniciativa impulsada por la fiscal de la Corte de Apelaciones de Santiago, Beatriz Pedrals, mientras que el Gobierno de Sebastián Piñera aseguró que «respeta» el inicio de las pesquisas.
El caso del mandatario de la Unidad Popular (UP) se encuentra entre las 726 querellas por violaciones a los derechos humanos que fueron presentadas por la fiscal Pedrals ante el juez especial Mario Carroza, en su calidad de representante del Ministerio Público Judicial.
Las causas presentadas corresponden a casos de violaciones a los derechos humanos ocurridos durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) respecto de las cuales no se habían abierto hasta ahora acciones judiciales. Durante esa época se produjeron en el país unas 3.000 desapariciones.
La noticia fue bien recibida por el diputado Osvaldo Andrade, presidente del Partido Socialista (PS), al cual pertenecía Allende, quien se mostró esperanzado en que esta investigación permita corregir el «déficit de verdad y justicia» que hay en Chile.
«Verdad y justicia siguen siendo un tema pendiente en Chile, y cualquier cosa que se haga para que se haga verdad, siempre será bien recibida por nosotros», destacó.
La versión más difundida hasta ahora señala que Allende se mató el 11 de septiembre de 1973, disparándose en la barbilla con un fusil de asalto AK-47, de culata plegable, que le había regalado Fidel Castro, mientras La Moneda (sede del Gobierno) ardía tras ser bombardeada desde aire y tierra durante el golpe pinochetista.
Tal explicación ha sido aceptada incluso por familiares y el Partido Socialista, tras décadas en que los allegados al mandatario defendían la versión de que había caído combatiendo, la que a la larga se diluyó tras testimonios directos de los médicos Patricio Guijón y José Quiroga, colaboradores de Allende.
Según ambos, a las 13.50 hora local, Allende ordenó a sus leales rendirse y todos formaron una fila que bajaba desde el segundo piso hasta una puerta lateral de la sede gubernamental.
Allende recorrió la fila de abajo hacia arriba, estrechó las manos de todos, agradeció su lealtad y en seguida entró al salón Independencia, en el ala noreste del segundo piso de La Moneda.
En ese momento, relató el doctor Guijón, él regresó al segundo piso para llevarse como recuerdo su máscara antigás y abrió la puerta del salón justo para ver a Allende dispararse. Desde otro ángulo y también a través de una puerta abierta, el doctor Quiroga presenció la misma escena.
A favor de la tesis del homicidio existe un informe del experto forense Luis Ravanal, que detectó anomalías en el análisis de la autopsia de Allende, hecho en su tiempo por el médico José Luis Vásquez, que no menciona, por ejemplo, que el orificio de salida del proyectil no concuerda con el arma utilizada.
«Las características del orificio de salida de la bala no son concordantes con un disparo de arma de guerra, como se afirmó oficialmente», dijo el doctor, quien puso su informe a disposición del juez Carroza, que investigará el caso.
Agencias EFE, AFP y DPA

