28 de abril 2015 - 00:05

Chile se despide de la herencia de Pinochet con una nueva ley electoral

La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, firmó ayer la nueva ley electoral en un acto en el que participaron todos los partidos políticos, excepto la UDI (derecha), aliada de Augusto Pinochet durante la dictadura (1973-1990).
La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, firmó ayer la nueva ley electoral en un acto en el que participaron todos los partidos políticos, excepto la UDI (derecha), aliada de Augusto Pinochet durante la dictadura (1973-1990).
Santiago - La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, promulgó ayer la ley que puso fin al sistema electoral binominal, impuesto por la dictadura de Augusto Pinochet y que durante 25 años propició el empate entre los bloques políticos e impidió el acceso al Congreso de las minorías.

Ante unos 300 invitados de las distintas fuerzas políticas, salvo la pinochetista Unión Demócrata Independiente (UDI), que defendió con fuerza el mecanismo de empate creado por ella, recalcó que "hoy (por ayer) finalmente queda atrás un sistema que no reflejaba lo que somos ni tampoco nos permitía definir soberanamente lo que anhelábamos como sociedad. Era un sistema concebido a partir del miedo". Asimismo, celebró que tras 25 años se abra paso a un sistema proporcional, que refleja el sentimiento y la representación plena de las mayorías, y privilegia la igualdad al imponer una cuota de género.

El ministro del Interior, Rodrigo Peñailillo, se sumó a la celebración de la reforma porque "se institucionaliza el debate con un Congreso que tomará mayor representatividad". Parafraseando al expresidente Lagos, señaló que "éste es un día histórico en que se pone fin a un cáncer de la democracia".

En cuanto a los cambios, dijo que existe el compromiso de que el crecimiento en el número de legisladores -de 120 a 155 en la Cámara de Diputados y de 38 a 50 en el Senado- costará cero peso al Estado, ya que se llevará adelante un reajuste que permita distribuir los recursos.

El sistema electoral binominal había sido elaborado hacia fines de la dictadura de Pinochet (1973-1990), y establecía que en el caso de los senadores y diputados, se elegían dos candidatos de una misma lista cuando ésta tiene el mayor número de sufragios, los cuales deben doblar la cantidad de preferencias obtenidas por la lista en segundo lugar. Si eso no ocurría, resultaban electos para los dos cargos los candidatos que obtuvieran la mayoría más alta, en las dos listas con más votos. Así, hubo parlamentarios que llegaron al Congreso siendo los menos votados.

Originalmente, el sistema incluía también a nueve senadores designados, que en 1989 fueron nombrados por Pinochet, y que representaban a las cuatro ramas de las Fuerzas Armadas, un exrector, un excontralor de la República, un exministro y dos expresidentes de la Corte Suprema.

Desde el retorno a la democracia en 1990 las modificaciones siempre habían sido resistidas por los opositores y conservadores partidos Renovación Nacional (RN) y Unión Demócrata Independiente (UDI). De hecho, la UDI, que fue el sostén político de la dictadura militar, se ausentó ayer de la ceremonia de promulgación de la nueva ley. Y en un último esfuerzo por impugnarla, la formación acudió incluso al Tribunal Constitucional, organismo que rechazó el reclamo. El obsoleto sistema benefició por años a sus candidatos.

La nueva normativa, que comenzará a regir a partir de los comicios legislativos de 2017, era una de las promesas de Bachelet, que asumió el poder el 11 de marzo de 2014 .

Agencias DPA, ANSA y EFE

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