5 de marzo 2018 - 00:00

China amenaza con responder a EE.UU. y suma temor a una guerra comercial

El régimen de Pekín teme que este sea el primer precedente de una amplia ofensiva de la Casa Blanca. Crecen las quejas en Europa. Washington anunció que no habrá excepciones con ningún país, aunque sugieren posibles alivios para empresas puntuales.

Pekín y Washington - Estados Unidos comenzará a aplicar esta misma semana los nuevos aranceles a las importaciones de acero y aluminio, anunció ayer el secretario de Comercio, Wilbur Ross, lo que incrementa el riesgo de una guerra comercial entre las grandes potencias económicas. Al respecto, el régimen chino advirtió que "no quiere" llegar a esa instancia pero que no se quedará inmóvil frente a las acciones de Donald Trump.

El presidente estadounidense causó indignación en el exterior al anunciar fuertes aranceles a las importaciones estadounidenses de acero y aluminio, y luego amenazando con imponer "tasas recíprocas" a los socios comerciales de EE.UU. que tomen represalias.

El últimos jueves, Trump anunció su intención de imponer aranceles del 25% al acero y del 10% al aluminio importado con el fin de proteger la industria nacional.

Pekín amenazó ayer abiertamente con tomar medidas de represalia, por primera vez desde el anuncio de Trump.

"China no quiere una guerra comercial con Estados Unidos", apuntó Zhang Ysui, portavoz de la Asamblea Nacional Popular (ANP), el órgano supremo legislativo del gigante asiático. "Pero si toman medidas que perjudiquen los intereses chinos, en absoluto nos quedaremos de brazos cruzados", recalcó ante la prensa.

China es, de lejos, el principal fabricante mundial de acero y de aluminio pero solo exporta una ínfima parte de su producción a Estados Unidos y el p´rimero de esos productos solo da cuenta del 1% de las exportaciones chinas a ese mercado. Así, se vería afectado marginalmente por las nuevas tarifas.

En cambio, los productores de acero canadienses, brasileños, mexicanos, surcoreanos y turcos dependen fuertemente del mercado estadounidense, que resulta vital para ellos. El problema es que el conflicto por el acero y el aluminio parece la avanzada hacia otros sectores sensibles, toda vez que Washington encadena investigaciones por dumping contra China en numerosos sectores, desde los electrodomésticos hasta los paneles solares. En ese sentido, Zhang mostró su temor a una tendencia incontrolable. "Es crucial para todos percibir clara y objetivamente las intenciones estratégicas de la otra parte. Las decisiones fundadas en errores de juicio o en hipótesis erróneas pueden tener consecuencias que ninguno de los dos países desea", insistió.

Pekín advirtió en varias ocasiones en los últimos meses que tomaría las "medidas necesarias" para defender a sus empresas frente a los abusos de las "decisiones proteccionistas" de Washington.

Las autoridades chinas abrieron una investigación antidumping sobre el sorgo estadounidense y no descartan apuntar contra las exportaciones de soja de EE.UU.

Liu He, consejero del presidente chino Xi Jinping, visitó Washington la semana pasada para tratar de encarrilar las relaciones económicas entre ambas potencias. Pero los anuncios de Trump se produjeron durante esa visita y fueron interpretados como un desaire por el régimen de Pekín.

En tanto, Trump no escapa ni siquiera a las críticas de sus aliados más importantes. La primera ministra británica, Theresa May, está "profundamente preocupada" por los anuncios proteccionistas del estadounidense. May habló por teléfono con Trump y le expresó su "profunda preocupación" y abogó por una acción multilateral para resolver el problema.

En respuesta, la Unión Europea anunció el viernes que estaba preparando medidas de represalia contra productos estadounidenses como las motos Harley-Davidson, el bourbon o los jeans Levi's. Ante eso, Trump amenazó con trabar el ingreso de autos europeos.

El secretario de Comercio de EE.UU., Wilbur Ross, trató ayer de restarle dramatismo a la medida al afirmar a la cadena ABC que "el total de los aranceles que estamos implementando representan unos 9.000 millones (de dólares) por año; eso es una fracción de la economía, así que esa noción de que destruirá muchos empleos, elevará los precios y alterará las cosas es errónea".

Todavía no se sabe qué día entrará en vigor la medida, pero Ross aseguró que afectará a todos los países sin excepción. Con todo, Peter Navarro, director del Consejo Nacional de Comercio de la Casa Blanca, aclaró que se establecerá un proceso para que las empresas obtengan exenciones, el primer indicio de que la medida podría ser menos amplia que lo temido.

"Habrá un procedimiento de exenciones para casos particulares donde debamos tener exenciones, para que los negocios puedan avanzar", dijo Navarro en el programa "State of the Union" de CNN.

Agencias AFP, Reuters y EFE

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