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China ejecutó a británico supuestamente bipolar
Una foto muestra a Akmal Shaikh, en Polonia, en 2007. Fue detenido en la localidad china de Urumqi en posesión de heroína. Había compuesto canciones inconexas que probarían sus problemas mentales.
Shaikh, de 53 años, casado, con tres hijos y condenado a muerte en 2008 tras ser detenido en posesión de 4,03 kilos de heroína, fue muerto ayer mediante inyección letal en la ciudad de Urumqi, Xinjiang, apenas un día después de que le informaran la sentencia. Se trató del primer europeo ejecutado en 59 años. La defensa de Shaikh argumentaba que éste tenía un trastorno bipolar y había sido engañado por terceras personas para llevar droga a China, pero la Justicia del país asiático defendió que las pruebas médicas no habían mostrado ningún problema psicológico.
La ley local contempla la pena de muerte para las personas que sean detenidas en posesión de más de 50 gramos de un estupefaciente.
El ministro de la Oficina de Relaciones Exteriores británico, Ivan Lewis, citó al embajador de China en Londres, Fu Ying, para protestar sobre la ejecución. «Dejé claro que la ejecución del señor Shaikh era completamente inaceptable y que China falló en sus responsabilidades básicas con los derechos humanos en este caso», dijo Lewis en un comunicado, tras lo que describió como una «conversación difícil». La Unión Europea y Francia condenaron la ejecución.
Shaikh fue juzgado «de acuerdo con las leyes chinas» y sus derechos fueron «completamente protegidos», aseguró ayer en conferencia de prensa la vocera de la Cancillería china, Jiang Yu. Asimismo, aseguró que China «expresa su fuerte disgusto por las acusaciones de Brown» y «no admite interferencias en su sistema judicial».
La vocera matizó que Pekín espera que la polémica «no cree obstáculos en las relaciones entre China y Reino Unido», confió en que Londres «afronte el caso con claridad» y subrayó que la ejecución «no tiene que ver con otros asuntos».
Algunos observadores señalaron que el cruce mantenido por China y Reino Unido en torno a la reciente Cumbre del Cambio Climático (Londres acusó a Pekín de haber «secuestrado» las reuniones) pudo dificultar los esfuerzos de Londres para que Shaikh obtuviera clemencia.
Shaikh, de familia paquistaní y religión musulmana, fue detenido el 12 de setiembre de 2007 en posesión de drogas en el aeropuerto de Urumqi, adonde llegó procedente de Dushanbe (capital de Tayikistán).
El hombre, que había sido condenado a muerte el 29 de octubre de 2008 por el Tribunal Popular Intermedio de Urumqi, apeló en dos ocasiones sin éxito, y el pasado 21 de diciembre la pena máxima fue ratificada por la Corte Suprema.
La ONG Reprieve, dedicada a defender a condenados en corredores de la muerte y una de las que siguió el caso más activamente, aseguró que Shaikh fue engañado por un grupo de personas que habían prometido convertirlo en una estrella del pop.
En las horas previas a la ejecución, la web de esta ONG (www.reprieve.org.uk) presentó «nuevas pruebas» de los problemas mentales de Shaikh, que al parecer había vivido como un vagabundo en Polonia -país de su esposa- y escribió canciones donde ciertas expresiones o frases sin sentido se repetían de forma enfermiza.
Reprieve también ayudó a que dos primos del condenado (Soohail y Nasir Shaikh) viajaran esta semana a China, donde pidieron sin éxito a través de una carta al presidente chino, Hu Jintao, que se anulara la ejecución.
El anterior europeo ejecutado en China del que se tiene noticia fue el italiano Antonio Riva, veterano militar ajusticiado en Pekín el 17 de agosto de 1951 junto a un japonés, Ruichi Yamaguchi, acusados de haber urdido un complot para asesinar al líder chino Mao Zedong.
Agencias EFE, AFP, Reuters y DPA


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