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China: el crecimiento “con esteroides” es insostenible
El primer ministro Wen Jiabao deberá encontrar nuevas maneras de sostener la expansión: buscará alentar un mayor consumo interno y el financiamiento de pequeñas empresas.
La reactivación del país fue impulsada por gastos del orden de los 4 billones de yuanes (u$s 586.000 millones) en la construcción de ferrocarriles, carreteras, plantas de energía y viviendas públicas. El programa finaliza el año próximo, lo cual obligará al primer ministro, Wen Jiabao, a encontrar nuevas maneras de sostener la expansión con un mayor consumo de parte de la población y el financiamiento de pequeñas empresas.
«Éste fue un crecimiento con esteroides», sostuvo Michael Pettis, profesor de finanzas de la Universidad de Pekín y ex director de mercados emergentes de Bear Stearns. «El interrogante ahora es cómo dejar de inyectar tanto dinero en el sistema sin provocar una brusca reducción del crecimiento», agregó.
El apoyo dirigido por el Estado representará este año más de las cuatro quintas partes del crecimiento, según estimaciones del Banco Mundial. Estos paquetes expansivos impulsaron a un récord la producción de mineral de hierro de Rio Tinto y las ventas de automóviles. Una salida de estos planes de estímulo no será fácil sin poner nerviosos a los inversores: un desplome en el crecimiento de los préstamos en julio hizo bajar el Índice Compuesto de Shanghai más del 20% en agosto. Extender el estímulo un tiempo prolongado pone en riesgo el desvío de fondos a las acciones y bienes raíces, una erosión en la calidad de los activos bancarios y presiones inflacionarias, de acuerdo con un informe reciente del Banco de Desarrollo Asiático. «Tal perspectiva podría desatar una oleada de severo ajuste monetario en el mediano plazo, lo cual provocaría una caída del crecimiento nuevamente», señaló el estudio.
El gabinete chino informó esta semana que mantendrá las medidas de estímulo monetario y fiscal aun cuando la economía excedió las expectativas oficiales para los primeros nueve meses del año. Al mismo tiempo, el Consejo de Estado indicó que la inquietud por la inflación será cada vez más el foco de la toma de decisiones conforme se fortalezca la reactivación. La recuperación sigue en una «etapa crítica» y China va a «mantener la continuidad y estabilidad de las políticas macro- económicas», dijo el Consejo de Estado en una declaración publicada en el sitio web del Gobierno. «El eje de las decisiones de los próximos meses será equilibrar la necesidad de: mantener un crecimiento estable y relativamente rápido, ajustar la estructura económica y mejorar la gestión de las expectativas inflacionarias», añadió el comunicado. La demanda china de productos extranjeros puede jugar «un papel crítico como de locomotora del mundo», escribió Jim ONeill, economista principal de Goldman Sachs en Londres, en una nota de investigación publicada el mes pasado.
El auge del crédito, equivalente a alrededor de la mitad del PBI chino en el primer semestre, hizo subir un 33% la inversión pública y privada en fábricas e inmuebles en los primeros ocho meses del año, lo cual contribuyó a restaurar la confianza de los inversores en acciones e inmuebles tras el comienzo de la crisis financiera. El Índice Shanghai escaló un 70% en lo que va del año, conforme el gasto impulsado por el Gobierno ayudaba a recuperar el crecimiento desde el 6,1%, el ritmo más lento de expansión en casi una década.
Agencia Bloomberg


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