27 de agosto 2013 - 00:00

China: el desarrollo de un sector en tiempo record

El  barrio artístico de Beijing, émulo del Soho neoyorquino, se llama “Distrito Artístico 798”, por la dirección de una antigua fábrica que había en  el lugar.
El barrio artístico de Beijing, émulo del Soho neoyorquino, se llama “Distrito Artístico 798”, por la dirección de una antigua fábrica que había en el lugar.
La actividad comercial que genera el arte creció en China hasta convertirse en un mercado, en el momento en que cambian las pautas de consumo en ese país. Para construirlo, se empezó por imitar a los que ya tenían un camino recorrido en el tema.

China desarrolló un mercado del arte en tiempo récord, con un crecimiento que no fue marcado -como podía esperarse- por el acompañamiento a la trayectoria de sus artistas, sino más bien impulsado por la presión de los operadores del mercado financiero de capitales, que necesitaron generar precios exorbitantes para, a su vez, ofrecer las inversiones en arte como una cartera activa y rentable, lo que es un círculo virtuoso cuando termina en una burbuja artificial que es imposible de sostener siquiera a mediano plazo.

En China, los millonarios recientes del nuevo orden económico imperante se lanzaron a comprar arte occidental, lo que motivó a los comerciantes del lugar a generar rápidamente un mercado con artistas locales que sea prometedor en términos de rentabilidad, y así captar todo ese flujo de capitales que se fugaba a Occidente.

Comenzaron por darle impulso a las sucursales en Hong Kong de las dos grandes subastadoras, lo que imprimió un atractivo extra a las inversiones locales en arte, por ser esta ciudad una de las más importantes capitales financieras a nivel global.

En este estado de cosas, el gigante asiático tuvo, en un corto período, momentos de euforia entre 2010 y 2011, y una de depresión en 2012 con una baja de 25% con respecto al periodo anterior. El arte contemporáneo, ideal para generar records express, puede catapultar a un artista en un par de años, o relanzarlo si fuera necesario después de una baja en precios.

Barrios de arte

El escenario ideal para estos movimientos son los "Art Distric", o sea barrios totalmente poblados por galerías, centros de exhibición, etc. El concepto en su esencia no es nuevo. Ya en los años sesenta, el Greenwich Village en Nueva York nació como lo que hoy se definiría como un "distrito de arte", al igual que el Soho londinense.

En Beijing funciona el "Distrito Artístico 798", un área ubicada en el noroeste de la ciudad y que reúne la mayor parte de sus estudios de diseño y tiendas de arte. Las calles del distrito también se utilizan como un gran centro de exposiciones y se encuentran repletas de enormes y curiosas esculturas que crean un ambiente muy peculiar. En sus orígenes, el distrito constaba de fábricas de productos electrónicos construidas en la década del ´50.

El primer edificio en transformarse fue la fábrica situada en el número 798, que daría el nombre al distrito. En el año 2002, el atractivo industrial de la zona comenzó a utilizarse con motivos artísticos y pronto se vio repleta de galerías, estudios, empresas de diseño, bares y restaurantes, en un lugar en el que el arte contemporáneo, la arquitectura y la cultura se mezclan con edificaciones de interés histórico para crear un singular paisaje, tanto para gente del "métier" como para curiosos y diletantes.

Aquí es donde se construye, además de las subastadoras, el mercado del arte chino, que llegó a tener 30% del mercado mundial, según señaló Clare Mc Andrews en un estudio del European Fine Art Foundation. En la Zona 798 son dos los tipos de clientes habituales: los que adquieren obra contemporánea de artistas emergentes, que comienza en el rango de los 5 mil dólares, y el comprador de arte y de precio ilimitado, que por lo general ya es coleccionista.

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