Pekín - El Gobierno chino oficializó ayer sus llamados campos de reeducación política para musulmanes de la minoría uigur, donde aloja a un millón de personas en condiciones criticadas por las organizaciones de derechos humanos.
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De acuerdo con el diario El País de España, las enmiendas introducidas a una ley de la occidental provincia de Xinjiang contra el extremismo religioso contemplan que las autoridades locales utilicen "centros de instrucción vocacional" para "educar y cambiar a aquellas personas influidas por el extremismo", señalados como campos de concentración por activistas.
Desde hacía meses, ONG habían denunciado que el Gobierno chino retenía a cientos de miles de personas en ese tipo de instituciones. Incluso la ONU mostró su preocupación al respecto, pero las autoridades de Pekín desmintieron entonces la existencia de esos centros de reeducación.
Amnistía Internacional (AI) denunció que China emprendió una agresiva campaña con detenciones arbitrarias y adoctrinamiento político contra musulmanes. Los uiguríes retenidos, que serían un millón, son torturados y muchas veces mueren bajo custodia.
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