18 de febrero 2016 - 00:00

Chubut: otro conflicto entre las petroleras y sindicatos

Jorge Triaca
Jorge Triaca
 Apenas 16 días después de la firma del acuerdo entre el Gobierno nacional, el de Chubut, las petroleras y los sindicatos de la provincia, para mantener la actividad a cambio de un subsidio de u$s 10 por barril de petróleo exportado, la crisis volvió a estallar el martes a última hora del día.

En ese momento, el sindicato de petroleros privados, que preside Jorge Ávila, declaró un paro de actividades en Cerro Dragón, el área petrolera más importante del país por el volumen de crudo que produce. Sorprendentemente con la misma velocidad que se resolvió la medida de fuerza, alrededor de las 2 de la mañana, el Ministerio de Trabajo de la Nación, a cargo de Jorge Triaca, dictó la conciliación obligatoria que fue de inmediato aceptada por el gremio y por la concesionaria, Pan American Energy (PAE), en la que el 60% pertenece a BP (British Petroleum) y el 40% a Bridas, de la familia Bulgheroni y la china CNOCC.

En declaraciones a El Patagónico, Ávila responsabilizó a PAE por no poner en marcha los equipos comprometidos al firmar el acuerdo y también aseguró que Tecpetrol insiste en consumar 200 despidos, aparentemente los mismos por los que hubo un prolongado período de conciliación obligatoria en enero, que terminó cuando las empresas (PAE, Tecpetrol e YPF) firmaron el entendimiento con el Gobierno y los gremios.

La situación ya se había complicado la semana pasada, cuando el Ministerio de Trabajo llamó a Ávila por un pedido de la Cámara de Empresas Operadoras de Petróleo (CEOPE) para aplicar un procedimiento preventivo de crisis con suspensiones rotativas del personal, lo que fue rechazado por el gremialista.

La razón de este aparente malentendido sería que las petroleras se comprometieron a mantener el nivel de actividad y a no producir despidos, pero con la vista puesta en retiros voluntarios, jubilaciones anticipadas y flexibilización de las condiciones de trabajo. Aunque no tiene relación directa, esto explica que al ser consultadas sobre la situación, las compañías aportan datos como el ausentismo, y dicen que todavía hay una tasa del 10% en la zona , lo que significa, según ellas, tres veces más que los estándares internacionales.

Un segundo ejemplo que dan es que el sindicato no puede aferrarse en las actuales circunstancias del mercado petrolero internacional, a que un equipo solo salga con tres integrantes cuando dos podrían hacerlo de la misma forma. Estos cambios que se proponen en las condiciones de trabajo, unido a una postergación no declarada de las negociaciones salariales, podría ser lo que origina la posición sindical, aun cuando en el acuerdo Ávila debió comprometerse a que también habrá un "aporte de los trabajadores".

S. P.

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