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Cientos de miles de brasileños respaldaron en la calle a los investigadores del “Lava Jato”
Río de Janeiro, San Pablo y Brasilia fueron los epicentros de la concentración en repudio a la nueva ley anticorrupción, que ya tiene media sanción.
SIN GRIETA. Los organizadores de las marchas coinciden en que toda la sociedad, independientemente de su color político, se movilizó ayer. En Brasilia colocaron un ataúd con la palabra “corrupción” sobre una bandera nacional.
La crisis política brasileña, que llevó al impeachment (juicio político) de Rousseff y a su reemplazo por el Gobierno conservador de Temer, tuvo un nuevo capítulo esta semana cuando la Cámara de Diputados alteró profundamente un paquete anticorrupción enviado por los fiscales de Petrobras, que fue apoyado por más de dos millones de firmas.
En una votación realizada durante la madrugada los diputados anexaron una enmienda que permite incriminar a los propios investigadores que habían elaborado el proyecto.
El equipo de procuradores de la "Operación Lava Jato" (lavadero de autos), como se conoce a la causa de la estatal, amenazó con renunciar y, casi en simultáneo, Calheiros intentó que el Senado votara el polémico proyecto en forma urgente, desatando la furia de muchos brasileños que la noche del miércoles golpearon sus cacerolas en señal de protesta.
Calheiros, que había marcado para mañana el tratamiento de un proyecto de su autoría para limitar posibles "abusos" del Poder Judicial, divulgó una nota al mediodía de ayer: "Las manifestaciones son legítimas y deben ser respetadas, el Senado continúa permeable y sensible a las demandas sociales".
Muchos manifestantes también pedían la eliminación de los fueros privilegiados, que impiden que políticos con cargos vigentes sean juzgados por la Justicia ordinaria. Sus casos son remitidos a la Corte Suprema, donde suelen tramitarse más lentamente, como fue el ejemplo de una denuncia contra el propio Calheiros, recibida esta semana tres años después de haber sido presentada.
"Es la primera vez que la gente está marchando junta. Esperamos que se unan todas las facciones y las divisiones ideológicas", dijo Sergio Giacomo, un profesor universitario de 50 años en Río de Janeiro.
El dique de leyes que busca montar el Congreso para limitar las acciones del Poder Judicial coincide con la firma de un acuerdo de "delación premiada" entre las autoridades y el grupo de ingeniería Odebrecht, que jugó un rol central en la confabulación política-empresarial de Petrobras y que aportaría muchos nombres nuevos a la lista de sospechosos.
| Agencias AFP, EFE y DPA |


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