18 de septiembre 2012 - 00:00

Cierran las puertas empresas niponas para evitar más escraches

Shanghái - Las empresas tecnológicas japonesas más importantes anunciaron cierres de fábricas en China ayer e instaron a los miembros de su personal emigrantes a quedarse en sus casas, ante la posibilidad de que se produzcan nuevas protestas violentas por una disputa territorial entre las dos economías más grandes de Asia.

El peor brote de sentimiento anti-Japón sucedido en China en décadas derivó el fin de semana en manifestaciones y ataques violentos contra empresas japonesas famosas como las automotrices Toyota y Honda, lo que obligó a ciudadanos japoneses residentes a esconderse. Medios chinos advirtieron que las relaciones comerciales entre ambos países podrían estar en riesgo.

«No voy a salir, le pedí a mi novio chino que se quede conmigo todo el día mañana», dijo ayer Sayo Morimoto, una estudiante graduada japonesa en una universidad en Shenzhen.

El portavoz del ministro de Relaciones Exteriores de China, Hong Lei, dijo que el Gobierno protegería a las firmas y ciudadanos japoneses y pidió a los manifestantes que obedezcan las leyes.

«Las graves y destructivas consecuencias de la compra ilegal de Japón de las islas Diaoyu todavía siguen emergiendo, y la responsabilidad por eso debe ser de Japón», dijo el portavoz en un comunicado.

Las islas, denominadas Senkaku por Japón y Diaoyu por China, también son reclamadas por Taiwán, al que China considera una provincia separatista.

«El curso de los acontecimientos dependerá de si Japón enfrenta o no la solemne postura de China y si enfrenta o no los pedidos de justicia del pueblo chino y adopta una actitud o un enfoque correctos», sostuvo Hong.

Ambos países, que generaron un comercio bilateral de 345.000 millones de dólares el año pasado, discuten sobre un grupo de islas deshabitadas en el Mar Oriental de China.

Las protestas del fin de semana apuntaron principalmente a las misiones diplomáticas de Japón, pero también a tiendas, restoranes y fabricantes de autos en al menos cinco ciudades.

Toyota Motor Corp y Honda Motor Co dijeron que sus locales en la ciudad portuaria de Qingdao, en el este de China, fueron atacadas y dañadas con objetos incendiarios el fin de semana.

Sin embargo, Toyota indicó que sus fábricas y oficinas estaban operando con normalidad ayer y que no había enviado a casa a sus empleados japoneses en China.

Honda suspenderá su producción en China por dos días a partir de hoy. Fast Retailing Co, el minorista de ropa más grande de Asia, dijo que había cerrado sus negocios Uniqlo en China y que podría cerrar otras más.

El principal minorista de Japón, Seven & I Holdings, informó que cerraría sus 13 supermercados Ito Yokado y sus 198 tiendas «7-11» en China desde hoy, mientras que Sony Corp., disuadiendo un viaje no esencial al país vecino.

Mazda Motor Corp detendrá por cuatro días su producción en su fábrica Nanjing, que opera juntamente con Chongqing Changan Automobile Co Ltd y Ford Motor Co.

En tanto, el grupo electrónico Panasonic informó que una de sus plantas fue saboteada por trabajadores chinos y que hoy permanecerá cerrada, día aniversario de la ocupación de territorios chinos por parte de Japón en 1931, lo que podría generar un nuevo brote de sentimiento adverso contra el país vecino.

También Canon, el fabricante japonés de electrónica, sintió suspender su producción en tres de sus cuatro plantas en China hoy, según informaron medios japoneses, mientras que All

Nippon Airways Co reportó un aumento en las cancelaciones de vuelos entre Japón y China.

Japón advirtió a sus ciudadanos sobre protestas de amplia escala en China. Muchas escuelas japonesas en territorio chino, como en Pekín y Shanghái, cancelaron las clases esta semana.

China es el principal socio comercial de Japón y éste, el tercero más importante para su vecino, por lo que cualquier daño a las relaciones comerciales y los vínculos de inversión sería malo para ambas economías

Agencia Reuters