18 de marzo 2011 - 00:47

Cifras que no lo hacen feliz

Cifras que no lo hacen feliz
Cuando se habla de Juan Román Riquelme, la polémica siempre está a flor de piel. El ídolo volvió a club en 2008, pero su rendimiento ha distado mucho de lo esperado teniendo en cuenta el esfuerzo económico que realizó Boca para repatriarlo y para pagarle su contrato vigente. De hecho, la comisión directiva se dividió el año pasado en torno de si debían o no renovarle el contrato, pero la presión política fue muy fuerte y se llegó a un acuerdo.

Desde que Román pegó la vuelta definitiva de Villarreal, para el Clausura 08, disputó 89 partidos de los cuales Boca ganó 41, redituándole un 46% de efectividad cuando el enganche estuvo en cancha, que sube si hablamos solamente del torneo local: el 49% (33 victorias sobre 67 partidos). Esa performance no fue suficiente para que el equipo se mantuviera en los primeros planos, ya que el conjunto de la ribera sólo ha conseguido en este período el Apertura 08, torneo que ganó en el recordado triangular final frente a Tigre y San Lorenzo.

Para poder ampliar el marco de análisis sobre estos datos, hay que ponerlos en contexto de acuerdo con la cantidad de encuentros que ha disputado Riquelme, en relación con los compromisos que tenía Boca. Si bien esa cifra no ha sido muy alta en el último año, llega a un 75% (hablando sólo de torneo local), habiendo estado presente en 67 partidos de 113 posibles desde su vuelta. Ahora, la situación cambia radicalmente cuando aislamos los números del último año, que lo tuvieron más en el departamento de kinesiología que en las canchas junto a sus compañeros. En total, Riquelme disputó el 25% de los partidos (11 sobre 43 posibles), de los cuales Boca ganó el 36% (4), cifra extremadamente baja para el jugador mejor pago del plantel.

Si bien nadie puede dudar de la clase y la calidad de Riquelme, los números evidencian que su presencia en el equipo no es tan desequilibrante como en las primeras épocas, y no le aumenta las probabilidades a Boca de llevarse los tres puntos al vestuario. Esta situación se profundizó el último año cuando, además de no ser determinante, su estado físico le impidió jugar con continuidad.

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