4 de octubre 2012 - 00:00

Clave: asoma un voto anti-Chávez en las laderas pobres de Caracas

Hugo Chávez se mostró jovial al bailar en un acto de campaña en Aragua.
Hugo Chávez se mostró jovial al bailar en un acto de campaña en Aragua.
Caracas - Un gazebo rojo en la vereda indica que allí hay un centro de votación. Lo llaman «punto rojo de campaña» y no quiere pasar desapercibido. Con los parlantes a todo volumen, el jingle pegadizo promete nunca acabar; bajo la sombra magenta y alrededor de una mesita cubierta con papeletas de Chávez Corazón, generalmente dos militantes del PSUV (de rojo, ni hay que decirlo) recuerdan que el domingo 7 hay que elegir.

La escena se da frente a la entrada de la escuela Madre María San José, en el barrio popular de Antímano y se repite frente a buena parte de los centros de votación de los barrios caraqueños, donde el chavismo quiere dar su batalla más feroz. Es donde, dicen, el «correcaminos» Henrique Capriles viene mordiendo parte del voto chavista.

Antímano es uno de los barrios pobres en lo alto de los cerros y forma parte del Municipio Libertador. Ubicado en el distrito electoral Capital (el tercero más populoso del país, después de Zulia y de Miranda, de donde fue gobernador Capriles), Libertador es a su vez el más extenso y poblado de los cinco municipios capitalinos.

Son casas de ladrillos y bloques de cemento que desafían la simetría y la lógica y se enroscan en el terreno escarpado, se atrincheran detrás de rejas y candados que no olvidan la violencia, con paredes que sonríen eternamente con pegatinas de Chávez y algunas otras de Capriles, con acequias que bajan, secas, llevándose parte de la selva conquistada por el concreto y el hombre, y basura que también quiere ser ancestral. Perros enjutos miran sin querer ver desde alguna que otra sombra gloriosa (el calor pega fuerte) los contrastes de Caracas: en la falda de los cerros, la Universidad Central; más arriba y balconeando, una urbanización de clase alta, y desde la bandeja de enfrente y como queriendo llegar, los barrios, la cuenta pendiente de la Venezuela petrolera.

Libertador y Antímano siempre fueron bastiones históricos del chavismo, pero nada es para siempre: en las parlamentarias de 2010, la oposición salió victoriosa en Libertador, con el 47,8% frente al 47,73% que arañó el oficialismo. Antímano, que en la presidencial de 2006 le dio a Chávez el 81,78% de los votos, en las parlamentarias de 2010 hizo su llamado de atención: 67,95% para los candidatos del PSUV.

Por eso, no extraña que los puntos rojos se multipliquen como panes. ¿Y los «puntos» de Capriles? «Hace dos semanas, para el acto de simulación de voto, levantamos nuestro gazebo, que fue verde porque era lo que teníamos a mano» dice a Ámbito Financiero Gregorio, dirigente barrial de la Mesa de Unidad en Antímano. Complicado, o temerario, resulta levantar frente a las escuelas convertidas en centros de votación «puntos» opositores que compartan la vereda con los toldos rojos del PSUV. «No tenemos miedo, pero nos cuidamos del descontrol y agresión que traen las horas previas a la votación», agrega.

Gregorio acompaña a esta enviada unas curvas (¿cuadras?) más arriba, hasta un centro político de la oposición. «Estamos haciendo los mítines y la organización de campaña en casas de voluntarios: acuérdate que nuestro proselitismo no tiene 14 años, como el de Chávez, sino 10 meses», dice Gregorio.

Luego explica que la casa a la que vamos, como todos estos nuevos centros de la Mesa de Unidad en los barrios, se distingue por la pancarta con la cara de Capriles pegada en la puerta. Lógico. Aunque no tan lógico (o mucho más) resulta lo que este diario encuentra (y el dirigente quiere mostrar): además de Capriles está Chávez, en graffiti, en pancartas, sobre la reja, entre las ventanas. Sobre la puerta, en pintura roja y cruzándola de lado a lado (y a Capriles también), se lee «majunche» (poca cosa) y «jalabolas», dos de los epítetos con los que el Presidente nombra a su adversario para, justamente, no nombrarlo. Vandalismo de «desbordados rojo-rojitos, que anoche nos tiraban puntas y vinieron a malograrlo todo», resume Evelin, dueña de casa y activista en el barrio por la Unidad.

«El primer gran cambio ya se hizo: podemos militar abiertamente donde antes el chavismo no nos dejaba lugar, en barrios donde las UBE (Unidades de Batalla Electoral) nos corrían y amenazaban», dice. Y termina, exultante: «El 7 verás cómo Venezuela ya cambió. ¿Sabes por qué, chica? Porque perdimos el miedo; porque por primera vez encontramos, además de candidato, a un líder».

*Enviada Especial a Venezuela

Dejá tu comentario