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Clave: la Corte de EE.UU. permitió enjuiciar al Vaticano por pederastas
Benedicto XVI
En rigor, la Corte decidió no pronunciarse sobre un reclamo del Vaticano en el caso caratulado «Anónimo contra la Santa Sede», por lo que quedaron habilitadas las instancias inferiores a continuar un juicio por abusos iniciado en Oregon. Según las primeras interpretaciones, los jueces reconocieron que el Vaticano puede ser considerado civilmente responsable de las acciones de los curas pederastas.
En ese caso, el Vaticano está acusado de haber trasladado repetidamente a un sacerdote irlandés de ciudad en ciudad, pese a los sucesivos casos de abusos sexuales contra niños.
La apelación había sido presentada por la Santa Sede invocando el derecho a la inmunidad que corresponde a los Estados soberanos: este derecho, sobre el cual se expresó favorablemente la administración Obama, había sido rechazado en el curso de varias instancias de juicio y, por último, por una Cámara de Apelaciones de Sacramento (California).
El cura en el centro del caso, Andrew Ronan, murió en 1992, y la demanda inicial data de 2002. La acción considera al Vaticano corresponsable de sus abusos, por haberlo trasladado de Irlanda a Chicago y luego a Portland, pese a que conocía las acusaciones en su contra.
El argumento central de la querella es que Ronan era un empleado de la Iglesia Católica, y la responsabilidad se eleva a sus superiores.
Un juez federal en Oregon dictaminó que podía haber una excepción a la Ley de Inmunidad Soberana de Países Extranjeros en este caso, y que existía un vínculo suficiente entre el Vaticano y Ronan como para que se lo considerase un empleado de la Santa Sede bajo la ley de Oregon.
En marzo de 2009, el Tribunal Federal de Apelaciones del Noveno Distrito, en Sacramento (California), ratificó ese fallo, y los abogados de la Santa Sede elevaron su apelación a la Corte.
La demanda apunta también contra la Arquidiócesis de Portland, el obispo de Chicago y la Orden de los Frailes Servidores por los abusos cometidos en 1965 y 1966 por Ronan, quien había admitido que abusó de un niño en la Arquidiócesis de Armagh, Irlanda, a mediados de la década de 1950.
La Iglesia supo de sus abusos y trasladó al sacerdote a Chicago, donde Ronan admitió que abusó de tres varones en la Escuela Secundaria St. Philip.
Más tarde, el sacerdote fue transferido a la Iglesia St. Albert, en Portland, donde fue acusado de abusos por la persona que presentó la demanda, John Doe.
«La acción de la Corte es una respuesta a las plegarias de miles de supervivientes a las molestias sexuales de los curas, que finalmente tendrán una oportunidad de tener justicia», dijo Jeff Anderson, el abogado que acusa al Vaticano en el caso.
De su lado, el abogado del Vaticano, Jeffrey Lena, admitió que hubiera preferido resolver la cuestión a nivel de la Corte Suprema, «pero la decisión de hoy no significa que estábamos en error en la interpretación de la ley».
Lena recordó que sobre este punto el Gobierno de Obama había dado la razón a la Santa Sede: «Los jueces de Washington evaluaron que el caso no merecía ser examinado a su nivel por ahora», reconoció el letrado.
Este caso se suma al allanamiento a la sede del Episcopado belga del jueves pasado, en el que se incautaron centenares de expedientes de casos de abusos, que fue considerado como «deplorable» por el papa Benedicto XVI en su alocución del Ángelus del domingo pasado.
Agencias ANSA y EFE


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