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Clave: ¿qué harán inversores con los u$s 2.300 millones del Boden?
Hoy, audiencia en NY por causa de fondo buitre. Pesificación, «Trending Topic»
Thomas Griesa
Por lo pronto, quienes adquirieron los Boden 2012 desde el surgimiento en noviembre de las trabas para compra de divisas y giros al exterior lo hicieron simplemente aguardando al ansiado 3 de agosto y así ver dólares en sus cuentas esquivando cepos. La reinversión en bonos para este tipo de tenedores es cero. Del otro lado del mostrador están quienes apostaron al Boden 2012 no sólo por su preciado pago en dólares, sino también por su elevado rendimiento. Un porcentaje, imposible saberlo o estimarlo, se volcará en papeles similares, como los Boden 2015, los Bonar 10 o el Global 2017. Aquí entran en escena términos que antes los inversores no consideraban relevantes, pero que ahora sí, como diferenciar «bonos de legislación nacional» de los de «legislación extranjera». Hay analistas de bancos extranjeros que están recomendando a clientes posicionarse en títulos, pero en los de «legislación extranjera», como el Global 2017, o los más lejanos Par o Discount. La razón: la mención de la palabra «pesificación», «trending topic» desde hace 45 días, alarmó a inversores, temerosos de que los pagos de los bonos se hagan en pesos al tipo de cambio oficial. Pese a las reiteradas desmentidas oficiales, hasta de la propia Cristina de Kirchner, persiste ese temor. De hecho, el Bonar que vence en 2017 y de legislación argentina rinde 250 puntos más que el Global 2017, perteneciente a la legión de los extranjeros. Podría así crearse una suerte de «Índice de Pesificación», que mida la probabilidad que le asigna el mercado a una medida de esa naturaleza, calculado sobre la base de la diferencia de los rendimientos de esos dos papeles. Este indicador retrocedió en las últimas semanas, pero llegó a su clímax en los 350 puntos con la discusión del proyecto de reforma del Código Civil. Este proyecto en danza deja fuera de todo tipo de cambio a las cuentas y pagos de bonos, pero aun así, generó nerviosismo la sola mención de esa palabra, con raíces duhaldistas por cierto, como es «pesificación».
Más allá de las legislaciones diferentes, en la recuperación de los papeles argentinos en los últimos días influyó precisamente que analistas comenzaron a descontar una reinversión, aunque fuera de sólo un 10%, de los u$s 2.300 millones a pagarse por el Boden 2012. Otro efecto del pago debería verse en la cotización del «blue», quizás otorgando, aunque también sea ínfima, una mayor oferta en la plaza.
Otro tema, pero de menor preocupación entre inversores por ahora, es la audiencia que tendrá lugar hoy en la Cámara de Apelaciones del 2° Circuito de EE.UU. en la batalla legal de los fondos buitre contra la Argentina tras el default de 2001. El 23 de febrero Thomas Griesa falló en primera instancia sosteniendo que el país debe pagarle al fondo NML los intereses de la deuda de los bonos de los canjes efectuados en 2005 y 2010. Aceptó el requerimiento de los acreedores de ejercer la cláusula de «pari passu» contenido en el contrato de bonos de legislación internacional, que implica que se debe tratar igualitariamente a todos sus tenedores de deuda. No habrá pronunciamiento hoy de la Cámara de Apelaciones, simplemente escuchará presentaciones de las partes. El Gobierno argentino nuevamente logró sumar como «amicus curiae», una suerte de consejero para los magistrados, al Gobierno norteamericano. En una presentación que se hizo en la primera semana de abril, recomienda revertir el fallo de Thomas Griesa y su interpretación del «pari passu». Argumenta en un informe de 41 páginas que «siempre EE.UU. promovió la reestructuración consensuada y ordenada de las deudas soberanas» y que «la interpretación (de Griesa) de la cláusula del «pari passu» es incorrecta en materia legal y adversa a los intereses de los EE.UU.». También el Gobierno argentino, a través de sus abogados en Nueva York, logró presentaciones favorables de asociaciones de bancos. Pero como siempre acontece, hasta que se conozca el fallo, la incertidumbre persistirá. Una más.


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