8 de noviembre 2010 - 00:00

Clima de violencia

Apenas cinco meses después de los festejos por el segundo ascenso a Primera División, Quilmes se debate en un infierno porque el equipo está último en las dos tablas, los barras bravas no paran de agredir al plantel y los jugadores ya ni quieren entrenarse hasta que se aclare el último episodio de violencia, sucedido el sábado tras la derrota en La Plata contra Gimnasia. Los futbolistas, en tanto, decidieron que no se van a entrenar hoy por la mañana y serán recibidos por el secretario general de Agremiados, Sergio Marchi, quien tomará carta en el asunto. Además, esperan que el presidente del club, José Luis Meiszner, les brinde garantías de seguridad. Este denso clima podría terminar con la renuncia del técnico Leonardo Madelón y la rescisión del contrato de cinco jugadores.

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