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Cobos arma esquema 2011 para cohabitar con el PJ
Enrique Nosiglia
Hilda Chiche Duhalde y José Pampuro son dirigentes peronistas que, por su calidad de senadores, tienen trato cotidiano con Cobos. La Cámara alta es el principal laboratorio de experimentación para un Gobierno de «unidad nacional» como lo llama Eduardo Duhalde o «de la concertación», como prefiere nombrarlo el vicepresidente. Allí Cobos y Pampuro son la fórmula que controla todas las riendas políticas y administrativas y ése es el esquema que el cobismo buscará replicar en 2011.
Los peronistas cobistas, contracara de los radicales kirchneristas, son un puñado de legisladores que el vice quiere integrar en su futuro Gobierno. La confianza de Cobos en Pampuro es tan explícito que el vice fue el primero en pedir que se ratificara al ex ministro de Defensa en su cargo de presidente provisional del Senado, el segundo en la línea de sucesión del poder.
Con el matrimonio Duhalde las coincidencias también están claras. Tanto el ex presidente, su esposa y el vicepresidente trabajan en la redacción de un documento marco, una especie de contrato de adhesión, que deberán suscribir los candidatos a presidente de 2011 para consensuar políticas de Estado en áreas clave como las de Educación, Justicia, Seguridad y lucha contra la pobreza. En el cobismo, el principal impulsor del acuerdo es Rodolfo Terragno, quien ya estuvo reunido con Duhalde.
Reutemann, quien por ahora desactivó sus proyectos presidenciales y reflotó sus aspiraciones a la gobernación santafesina, está unido a Cobos por el rechazo a la Resolución 125. Conocedor como pocos de la política agropecuaria argentina, Lole corre con desventaja porque el vicepresidente prioriza por ahora su vínculo con el mandatario socialista de Santa Fe, Hermes Binner.
Pero no sólo Pampuro, Reutemann o la senadora Duhalde están en la mira del cobismo para cohabitar con el PJ en el Gobierno que sucederá a Cristina de Kirchner. Francisco de Narváez cuenta con los fondos y la estructura necesarios para derrotar al kirchnerismo en la provincia de Buenos Aires. Sin embargo, para plasmar esta cohabitación en una eventual presidencia, Cobos deberá vencer resistencias en el interior de la UCR. El ex titular del partido, el senador Gerardo Morales, y el vicepresidente primero de la Cámara de Diputados, Ricardo Alfonsín, son los principales detractores de este armado mixto con el peronismo. Tanto Morales como Alfonsín consideran que el armado debe confluir con el socialismo, pero también con la Coalición Cívica de Elisa Carrió, y rechazan cualquier vestigio de peronismo macrista, como De Narváez, o del duhaldismo, como la senadora González de Duhalde.
Más allá de las apelaciones a la Moncloa, a la unidad nacional y a la concertación plural, la aproximación de Cobos al PJ tiene un justificativo egoísta. El mendocino tiene claro que con Néstor Kirchner como jefe de la oposición en 2011, su Gobierno debería blindar su gobernabilidad a través de un amplio acuerdo con el peronismo disidente. Sólo así se podría evitar un boicot sistemático de la CGT de Hugo Moyano para garantizar un control de las calles.
El principal operador de Cobos en este armado político es Enrique Nosiglia quien no sólo sondea a peronistas «para tentarlos con futuros gabinetes sino también a dirigentes del panradicalismo como Margarita Stolbizer, quien designó a su diputado del GEN, Juan Carlos Juárez como el encargado de ampliar su partido a nivel nacional.
En ese contexto, y para plasmar un Gobierno de unidad nacional, otro de los proyectos de Cobos es reactivar el Consejo Económica y Social, donde ya tendrían sillas reservada Ricardo López Murphy y Enrique Olivera.


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