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Colombia incomoda agenda que Francisco ya tenía solucionada
• ANUNCIARÁ UN VIAJE A LA INDIA.
• MACRISMO NO QUIERE MÁS CAMBIOS PARA EL 15-O.
El Vaticano esperaba anunciar hoy un viaje en 2017 para bendecir el acuerdo. El resultado del referendo deja disponibilidades molestas para el Papa.
Regreso. El papa Francisco ayer a bordo del vuelo que lo llevó de regreso a Roma de su gira por Georgia y Azerbaiyán.
La estrategia estaba definida: con un triunfo del Si en el referendo en Colombia el Vaticano tenía decidido anunciar hoy el viaje de Bergoglio a ese país para bendecir personalmente la pacificación, junto a una visita pastoral a la India, además de los destinos que ya se anunciaron en África.
La imposibilidad de viajar a la Argentina se había dado en parte, de acuerdo a la explicación vaticana, por la agenda abultada y porque la visita a Colombia invalidaría realizar otra al mismo continente durante el año.
En breve, solo 12 días, esa historia impactará de nuevo en el centro de las preocupaciones del macrismo, que ya esta preparando las valijas para el encuentro del 15 de octubre entre el presidente y su familia con el Papa en el Vaticano y no quiere que nada modifique la agenda tal como esta hoy. Es decir, que el encuentro con Bergoglio y la ceremonia al día siguiente de canonización del padre Gabriel Brochero corran por carriles normales, ni siquiera piden euforia. Lo que resta es una cuestión de gestos: en la Casa Rosada estiman que esta vez le abrirán Santa Marta a Macri, como lo hace Bergoglio con todos los amigos que llegan a visitarlo desde Buenos Aires y no lo relegarán al frío Palacio Apostólico.
El video donde Bergoglio saludó a la Argentina y anunció que, por ahora, no pisaría estas tierras hizo temblar al gobierno que pensó en una nueva señal negativa hacia Macri a tan pocos días del encuentro. Como sucedió en cada uno de esos casos, al mal trago inicial le siguieron algunas explicaciones para bajar la tensión. Se habló así en el Vaticano de los cambios de agenda del Papa, como cuando decidió el viaje a México, alegan, en medio de los ataques xenófobos de Donald Trump a ese país, otra demostración de los hilos que tira la diplomacia de la Santa Sede y la expectativa 2017 para Colombia.
Ayer, mientras Francisco volvía a Roma en un vuelo desde Georgia y Azerbaiyán, se definía el futuro de esa agenda a la espera, todavía a esa hora, del resultado en Colombia a 10.000 metros de altura. Horas después varias certezas que se tenían a bordo de ese avión comenzaron a cambiar.
Una de ellas parecía mantenerse: tanto el presidente Juan Manuel Santos como el líder de las FARC Rodrigo Londoño, alias
"Timochenko", avisaron que mantendrían el cese el fuego y las negociaciones de paz. Habrá que analizar entonces, si la eliminación de Colombia de la agenda papal se confirma, que espacios pueden aparecer en el 2017.
Si eso no sucede, Francisco se mantendrá el año próximo sin cambios, cumpliendo ese papel que algunos con malicia comparan al exilio de Juan Domingo Perón en Puerta de Hierro: interpretar desde Roma la realidad local con mensajes traducidos en Buenos Aires solo por el selecto grupo al que el Pontífice le habilita audiencia, un rol que no parece conflictuarlo.


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