Una hora y media antes de que se iniciara la última representación de abono de la ópera «Katiá Kabanová», un grupo de empleados del sector escenotécnico tomó ayer el escenario del Teatro Colón para realizar una serie de reclamos, considerados inaceptables por parte de las autoridades, y tras largas negociaciones, la función fue cancelada. Poco después de las 20.45, con gran parte del público ya ubicado en sus localidades, el director del teatro, Pedro Pablo García Caffi (y régisseur de esta puesta), comunicó oficialmente la suspensión de la ópera, que no podrá ser reprogramada, ya que los protagonistas, casi todos ellos extranjeros, deben dejar en estas horas el país.
Según fuentes gremiales contactadas anoche por este diario, el reclamo de los técnicos, casi todos ellos afiliados a ATE (aunque también había algunos que responden a Sutecba), consistía en que el Colón no había cumplido con la promesa de reajustes salariales, que habrían debido efectuarse en estos días, pero también en el sumario que se le inició ayer a un empleado por tapar una de las nuevas cámaras de seguridad internas instaladas a partir de la restauración del teatro. Esas cámaras, entienden las autoridades del teatro, contribuyen a reforzar la seguridad interna y externa para el Teatro Colón, aunque los empleados las rechazan por considerarlas abusivas de sus movimientos.
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