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Comentarios políticos del fin de semana
Duhalde desoyó los consejos de Felipe Solá y Alberto Fernández de no lanzar su candidatura
Tanto el kirchnerismo como el duhaldismo aparecen desmembrados, más como estructuras de poder residual que como proyectos de Gobierno con chances en 2011. Al ex presidente lo rodean sólo la CGT de Hugo Moyano, el piquetero Luis D'Elía y un inestable peronismo bonaerense. Duhalde está obligado a mantener contactos secretos con intendentes y dirigentes del PJ que no se animan a mostrarse en público con él.
A esas figuras desgastadas del abanico peronista se suma, según el columnista, la crisis política de la gestión de Mauricio Macri, otro presidenciable que no logra remontar su propio Gobierno en la Capital Federal. A Cristina de Kirchner la sacuden todavía las denuncias por enriquecimiento ilícito, con maniobras que no logran trasmitir confianza. En palabras del columnista: «El Gobierno metió mano en las reservas del Banco Central para crear un Fondo del Bicentenario y asegurar el pago de los vencimientos externos en 2010. La señal enfiló a demostrar voluntad política, aunque exhibió también que el esqueleto de la economía no está tan sólido como pregona el matrimonio».
En ese contexto, Cobos se mantiene en su cargo y se concentra en emitir señales políticamente correctas. Crece por default con el único obstáculo de Elisa Carrió.
- MORALES SOLÁ, JOAQUÍN. La Nación. Una nueva columna dedicada a los avatares de los Kirchner con la Justicia. Esta vez el periodista se dedica a contar cómo se gestionó el sobreseimiento de la pareja presidencial por presunto enriquecimiento ilícito, a cargo de Javier Fernández -negociador del Gobierno en el ámbito judicial que es casi una obsesión para La Nación- y de Juan Carlos Fábregas, gerente general del Banco Nación y viejo conocido de Norberto Oyarbide (explicación que repite el columnista de Clarín, pero en tono de enigma).
El periodista agrega que ese trámite le valió además a Fábregas una candidatura a presidente de la entidad en la que trabaja para el año que viene. Un cargo que les permitirá a los Kirchner un mayor manejo discrecional de los fondos del Banco Nación, asegura el columnista.
Al único actor al que el matrimonio presidencial realmente teme es a la Corte Suprema de Justicia, resalta el periodista, asiduo usuario de posiciones terminantes. Ejemplifica con la demanda que presentó el gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, ante el máximo tribunal por la distribución de los recursos de coparticipación a las provincias por parte del Ejecutivo.
Según el periodista, no bien Néstor Kirchner supo que la Corte avanzaba en ese caso, mandó a llamar a Schiaretti y le entregó las partidas reclamadas. A pesar de haber retirado la demanda, el gobernador de Córdoba puso en boga un recurso para la provincia, que ya presentaron otras seis y que respaldaron la semana pasada 37 senadores, que se presentaron ante la Corte para pedir ser admitidos como amigos del tribunal y que conforman para el periodista la mayoría en el Senado.
Frente a este panorama, la columna asegura que a Kirchner le queda poco y nada, ahora «que los otros poderes lo amenazan con sacarle el manejo discrecional de los recursos fiscales, que fue desde siempre su gran estrategia para disciplinar y someter». Pero además de vaticinar el fin de los tiempos del kirchnerismo, el periodista plantea un enigma, cuya ingenuidad apunta más a generar una reacción de indignación que una respuesta de análisis político: cómo dejaron hacer a Néstor Kirchner el peronismo y los empresarios, hasta llegar «demasiado lejos», como si olvidara los primeros años de su Gobierno, con gran parte de la prensa, el empresariado y el campo a favor, además de la lógica del manejo del poder que defiende el justicialismo desde hace años.


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