5 de julio 2010 - 00:00

Comentarios políticos

Agustín Rossi
Agustín Rossi
VAN DER KOOY, EDUARDO. Clarín. Internas y más internas en el kirchnerismo. Eduardo Fellner, agobiado por la presión de la Casa Rosada para revelar el testimonio del ex embajador en Caracas, Eduardo Sadous. Agustín Rossi, más acostumbrado a perder votaciones en Diputados que a ganarlas y Miguel Pichetto, en el Senado, irascible.

El staff oficialista siente, de acuerdo con la columna de Clarín, «hipotecado» su futuro político junto al matrimonio presidencial. El Congreso ya no se doblega a los planes de Olivos: la contrarreforma al Consejo de la Magistratura y la derrota en el intento por revelar el testimonio de Sadous alejan cada vez a más kirchneristas, que olfatean el redireccionamiento del poder para 2011.

La única salida para la Casa Rosada son ahora los vetos, en especial para el proyecto del 82% móvil a las jubilaciones y la normalización del INDEC. El analista reconoce el mérito de los Kirchner en la política de derechos humanos pero advierte que todo podría desvanecerse a partir del caso de los hermanos Noble-Herrera. Ocurre que la última y prioritaria batalla del oficialismo se da contra los medios de comunicación, con una lógica a todo o nada similar a la de las retenciones móviles contra el campo.

Pero existe otro dilema sin resolver, más allá de la reglamentación de la ley de internas abiertas. El rechazo del Peronismo Federal, de límites borrosos, a someterse a una elección interna con el peronismo kirchnerista. La invitación del matrimonio a normalizar las tribus del PJ bajo un comicio madre choca con los escraches y actos intimidatorios que sufrieron la semana pasada Eduardo Duhalde y Felipe Solá.



MORALES SOLÁ, JOAQUÍN. La Nación.
Columna casi dedicada a reproducir el título principal del diario -la revelación de nuevos cables diplomáticos que se refieren a la supuesta exclusión de determinadas empresas argentinas en los negocios con Venezuela- y a contar una vez más la «relación sombría y furtiva», según califica el periodista, de la Argentina con el Gobierno de Hugo Chávez.

Además de pasar revista a estos datos ya conocidos, el columnista afirma que Néstor Kirchner «tiene ahora el ánimo de un boxeador contra las cuerdas» y asegura que el oficialismo ingresó en un período de debilidad institucional. Toma dos decisiones recientes del Congreso que interpreta como datos significativos en este sentido: la determinación de los bloques opositores de negar al Ejecutivo extender por un año más las facultades delegadas y la mayoría opositora en la conformación de la comisión bicameral de seguimiento de la ex SIDE.

Esta última mención le sirve para introducir uno de los temas más importantes en el enfrentamiento entre el Gobierno y varios medios de comunicación (entre ellos, en el que escribe): el control de Papel Prensa.

El columnista acusa a los Kirchner de supuestas tareas de espionaje para conseguir el control de esta empresa. En este punto el periodista incluye el caso de la familia Graiver, que en la década del 70 vendió sus acciones de la empresa a sus actuales dueños, y sugiere el uso político de este caso, pero sin dar muchas precisiones al respecto. Sólo se limita a señalar después de esta referencia que «ante tantas evidencias y ante tantas carencias, el espionaje oficial está revolviendo en improbables letrinas», sin desarrollar más sobre las supuestas evidencias de su denuncia.

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