20 de junio 2011 - 00:00

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Néstor Kirchner
Néstor Kirchner
VAN DER KOOY, EDUARDO. Clarín. Una columna dedicada al misterio y a la falta de información sobre los planes de Cristina de Kirchner en relación con su reelección. Al menos Néstor Kirchner jugueteaba con el «pingüino o pingüina», pero a menos de una semana para el vencimiento de la inscripción de las candidaturas la jefe de Estado no arroja ni siquiera indicios sobre su futuro.

Los gobernadores del PJ estarían también desconcertados. Sólo el secretario de legal y técnica, Carlos Zannini, tendría alguna llegada a la Presidente, pero no filtra datos. En las adyacencias del corazón cristinista, varios soldados empiezan a desdibujarse y a bajar el perfil. La ministra de Seguridad, Nilda Garré, habría sido eclipsada por Daniel Scioli en la lucha contra la inseguridad, el canciller Héctor Timerman cayó en el mutismo y apenas twittea, y Amado Boudou observa en silencio los escándalos de la campaña porteña con Hebe de Bonafini y Sergio Schoklender.

Para colmo, el analista desliza que Zannini discutió con Cristina por la extraña denuncia de un empresario cordobés de Electroingeniería, viejo conocido del custodio de la firma presidencial, que denunció intimidaciones. Se trata de Gerardo Ferreyra, a quien organismos de inteligencia habrían grabado mientras mantenía conversaciones telefónicas con Zannini. El incidente implicaría una grieta en el núcleo madre de la mesa chica de Cristina. Héctor Icazuruiaga, jefe de la SIDE, trabaja palmo a palmo con Zannini y son la última corteza que recubre al poder.

Mientras tanto, Eugenio Zaffaroni trabaja en un proyecto de reforma constitucional para crear un sistema parlamentario de gobierno. En ese contexto, la única señal de Cristina habría sido la orden de contener las esquirlas del caso Schoklender. Una columna que plantea un enigma que termina casi develándose por sí mismo. La Presidente no admite su reelección, pero ya gestiona más allá de 2011.

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