3 de noviembre 2008 - 00:00

Comenzaría a faltar carne este verano

Los pronósticos para la producción ganadera siguen arrojando resultados negativos dentro del sector agropecuario. Bajo el actual escenario, la Argentina comenzaría a sufrir faltante de carne dentro de pocos meses, en el arranque del próximo año.

Esa fue la advertencia que lanzó el especialista en producción ganadera Víctor Tonelli, durante la última reunión del consejo directivo de CARBAP con productores bonaerenses, en Azul. Unos meses atrás, en Olavarría, durante la Asamblea Nacional Ganadera, el coordinador general de la entidad técnica AACREA, Belisario Álvarez de Toledo, había asegurado que con la actual política ganadera el país deberá importar carne bovina en 2012.

  • Menor stock

  • El problema es que el aumento en la producción ganadera se detuvo en 2005, pero la cantidad de hacienda faenada continuó en crecimiento y esto generó una progresiva disminución del stock, sostiene AACREA. Alfredo Rodes, director ejecutivo de CARBAP aseguró, que «hoy es una mezcla de situaciones», pero que «la aparente sobreabundancia de carne actual es hambre para mañana».

    Muchos productores se han desprendido de sus animales, en un contexto de elevado stock de los frigoríficos, la obligación de cumplir con los encajes para la exportación cárnica y la demanda externa paralizada. «En enero ya puede comenzar a verse la realidad de la caída del stock ganadero argentino con un serio problema de abastecimiento», pronosticó Tonelli.

    A fines de setiembre había 1.400.000 vacunos listos para faena, pero los frigoríficos tenían sus cámaras de frío repletas. Se había atorado el mercado por el lado de la oferta, una situación que podría comenzar a cambiar.

    Uno de los índices que respaldan la posibilidad de que se demande carne es el aumento de consumo de la población argentina que a pesar de los elevados precios, según las estadísticas oficiales, trepó a 80 kilogramos anuales por persona, uno de los más altos del mundo.

    En lo que respecta a la producción, se registra caída en algunas invernadas y en la renovación de los rodeos.

    «La invernada está parada», aseguró Antonio Dall Osso, titular de la ganadera formoseña Dall Osso e Hijos SRL, quien admitió que «cambiaron algunas reglas de juego». En Formosa, los productores no quieren vender terneros para engordar porque «los precios actuales, entre $ 2,50 y $ 2,80 el kilo vivo no les alcanza para pagar sus costos y no quieren regalarlos», aseguró Dall Osso.

  • Sequía

    La situación formoseña está agravada por la sequía que continúa en parte del territorio y por los elevados costos fijos de fletes. «El novillo liviano, de 400 a 420 kilos, está muy difícil de colocar, el de exportación de más de 460 kilos, a la espera, porque no hay demanda exterior, todo está complicado y no vemos que se mejoren las cosas a corto plazo», añadió el productor norteño.

    La actual crisis financiera mundial provocó también la caída de la demanda de los valiosos cortes de la cuota Hilton, destinados a la Unión Europea. «Somos incumplidores como país, por lo tanto es comprensible que se castigue la exportación argentina en primer término», razonó la presidenta de la Sociedad Rural de la ciudad bonaerense de General Villegas, Mercedes Lalor. Criadora y directora de la Sociedad Rural Argentina, Lalor recomienda a sus pares «defender la vaca en el país de la vaca».

    Las prácticas intensivas actuales privilegian la cría en menor cantidad de hectáreas con silos de sorgo nocturno y pastos especiales de día. Otra modalidad que se amplia es el engorde a corral o encierro de ganado en los denominados «feed lots».

    Los dirigentes agrarios que recorren las provincias constatan el progresivo aumento de las prácticas de cría intensiva, pero muchos «con rodeos envejecidos». «Si antes se descartaba una vaca que había tenido cuatro o cinco pariciones y se la cambiaba por una vaquillona ahora se 'estira' y se repone 50% menos», explicó Alfredo Rodes, director ejecutivo de CRA y CARBAP.

    En la actualidad, el costo de producción de un ternero en las zonas de cría ronda los $ 3,70 por kilo en pie, mientras que su precio de venta es del orden de $ 3,03 por kilo, según AACREA.
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