3 de junio 2009 - 00:00

Comenzó Obama una crucial gira por Medio Oriente

Washington - El presidente estadounidense, Barack Obama, inició ayer su primera gira por Medio Oriente, durante la que buscará reconciliar a su país con el mundo musulmán y el respaldo del mundo árabe a su iniciativa para resucitar el proceso de paz, en momentos en que aumentan las divergencias entre Estados Unidos e Israel.

En una misión en la que se destaca su largamente esperado discurso al mundo musulmán en El Cairo, que pronunciará mañana, Obama también intentará revivir un proceso de paz regional moribundo.

Primero irá a Arabia Saudita para mantener conversaciones con el rey Abdalá bin Abdelaziz, quien intenta relanzar una iniciativa de paz de 2002 con respaldo de los países árabes.

Obama dijo que confiaba en relanzar las negociaciones israelo-palestinas, pero la Casa Blanca se mostró evasiva sobre su estrategia tras una serie de reuniones con líderes de la región en las últimas semanas.

El Presidente ha defendido repetidamente una solución que implique la coexistencia de dos Estados, a pesar del rechazo del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, a esa perspectiva.

Obama le comunicó a Netanyahu en una reunión que mantuvieron hace dos semanas que debía «ponerse fin» a la construcción de nuevos asentamientos en Cisjordania, un comentario que fue interpretado como un gesto hacia los palestinos y el mundo árabe en general.

Pero el premier israelí, que lidera un Gobierno de coalición de derecha dura, no hizo concesiones y el lunes argumentó que «no podemos congelar la vida en los asentamientos», dando a entender que continuará la expansión de las construcciones por consideraciones de crecimiento demográfico.

Obama hizo aumentar la temperatura de la controversia en declaraciones a la Radio Pública Nacional, en las que aseguró que a pesar de la alianza de larga data entre Estados Unidos e Israel, no rehuiría el diálogo fuerte cuando fuese necesario.

«Ser un buen amigo exige ser honesto», dijo. «Creo que a veces no fuimos suficientemente francos acerca del hecho de que el actual curso, la actual dirección en la región es profundamente negativa», señaló.

Se espera que Obama, quien la semana pasada se reunió con el presidente palestino Mahmud Abás (Abú Mazen), presione a Arabia Saudita y a Egipto para que realicen gestos que amplíen el espacio de Netanyahu para maniobrar políticamente.

«Creo que la administración (norteamericana) está interesada en el plan saudita de abril de 2002», dijo Steven Cook, del Council on Foreign Relations.

Ese plan propone la total normalización de las relaciones entre los países árabes e Israel, el retiro de Israel de todos los territorios árabes, la creación de un Estado palestino y una solución «justa» al tema de los refugiados palestinos.

«La gente lo ve como una vía para eludir los verdaderos contenidos del plan del llamado Cuarteto, que Hamás no está dispuesto a aceptar», dijo Cook.

El Cuarteto (Unión Europea, Naciones Unidas, Rusia y Estados Unidos) presiona al grupo terrorista Hamás, que controla la Franja de Gaza, para que reconozca a Israel, renuncie a la violencia y acate los compromisos asumidos por los palestinos, a cambio de un lugar en la mesa de negociaciones.

El rey Abdalá II de Jordania presiona por una solución respaldada por 57 países, reunidos en Siria en mayo, y que garantizaría el reconocimiento diplomático de Israel a cambio de que este país firme la paz con los palestinos.

Sin embargo, hasta ahora parece improbable que los Estados árabes vayan a hacer concesiones sin que Israel modere antes su posición sobre los asentamientos.

Obama deberá enfrentar los cuestionamientos del monarca saudita sobre sus planes para involucrar en el proceso a Irán, que algunos sauditas temen desemboque en un gran acuerdo que lesione los intereses del reino.

Algunos observadores ven una oportunidad para explotar la inquietud de los sauditas por el programa nuclear de Teherán para forjar un pacto entre éstos y los israelíes, aunque casi nadie ignora que esas expectativas fracasaron en el pasado.

Obama viajó ayer a Egipto, donde se reunirá con el presidente Hosni Mubarak y pronunciará un discurso en la Universidad de El Cairo, en el que se referirá al proceso de paz e intentará tender puentes entre Washington y el mundo islámico.

Siguiendo los pasos de Obama, el enviado especial para Medio Oriente, George Mitchell, se desplazará a la región la semana próxima, dijo ayer el Departamento de Estado.

Agencias AFP, EFE y Reuters

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