31 de agosto 2011 - 00:00

Comenzó a paso firme

La fiereza en el rostro de Emanuel Ginóbili para romper la marca paraguaya. Argentina tuvo un debut cómodo en el Preolímpico.
La fiereza en el rostro de Emanuel Ginóbili para romper la marca paraguaya. Argentina tuvo un debut cómodo en el Preolímpico.
Como se preveía, resultó un mero trámite. El seleccionado argentino de básquetbol, amplio favorito a quedarse con el título, se impuso con facilidad a Paraguay, por 84 a 52, en el primer encuentro de ambos en el Preolímpico, que se juega en Mar del Plata y que otorgará dos cupos directos para los Juegos Londres 2012.

Un Polideportivo Islas Malvinas colmado por casi 9 mil espectadores observó un rendimiento convincente de un equipo de Julio Lamas que pareció «no pisar el acelerador a fondo», y así y todo, diseñó un claro éxito.

Evidente superioridad

El partido no resiste el menor análisis táctico por la evidente superioridad argentina, tanto en la faz individual como en la colectiva.

Solamente bastó que Luis Scola mostrara sus credenciales desde el comienzo (encestó los cuatro primeros intentos al aro que ensayó) para que el equipo de Julio Lamas tomara una distancia de 10-2, suficiente como para encarrilar el rumbo.

Porque, a pesar de que algunas de las figuras (Pablo Prigioni, Emanuel Ginóbili) no anduvieron con «todas las luces» y otros estuvieron ausentes por lesiones (Carlos Delfino, Fabricio Oberto), la evidente supremacía simplificó las cosas.

Sin reacción

Argentina cerró el primer segmento con un claro 27-8, que abortó cualquier atisbo de reacción que pudiera diseñar el conjunto guaraní, que no tuvo eficacia en el perí-metro en esos 10 minutos iniciales.

Scola dominó las acciones en ambos tableros, Juan Gutiérrez aportó lo suyo bajo los cestos y la entrada del escolta entrerriano Paolo Quinteros (a la sazón, goleador de la noche) fue fundamental para sumar triples (hizo dos en el primer tiempo).

El quinteto de Lamas se fue al descanso largo con una diferencia de 22 tantos (45-23). La falta de equivalencias sirvió para que el DT empezara a ensayar variantes y sistemas defensivos y ofensivos.

Entonces hubo rotación de jugadores, ganaron más minutos Hernán Jasen, Federico Kammerichs y Martín Leiva, quienes también lograron imponerse a la defensa que podían oponer los valores paraguayos.

El conjunto visitante, debutante en este tipo de torneos, se mantuvo medianamente en ritmo, sólo por la eficacia que exhibieron los internos Guillermo Araujo (18 tantos) y José Fabio (11), más los aportes del escolta de Lanús, Bruno Zanotti (13).

Argentina sorteó este primer «obstáculo», que siempre asoma «más difícil» por tratarse del debut, pero Paraguay no pudo ingresar nunca en el ritmo de la «Generación Dorada» y no ofreció mayor resistencia.