Mursi, que se encuentra retenido en un lugar desconocido desde el golpe cívico-militar del pasado 3 de julio, afrontará la primera audiencia en el mismo complejo que alberga el proceso contra el expresidente Hosni Mubarak, desbancado del poder en 2011.
El depuesto presidente no reconoce la autoridad del tribunal encargado de juzgarlo -la Corte Penal de El Cairo, presidida por el juez Ahmed Sabri-, por lo que su equipo legal asistirá al juicio sólo como observador, pero no para defenderlo, según informó su grupo político, la Hermandad Musulmana.
Dada la tensión política que la rodeará, la sesión no se transmitirá en directo por televisión, al contrario de lo ocurrido en el juicio a Mubarak, y sólo se permitirá el acceso a las personas con la correspondiente acreditación.
Junto al depuesto mandatario serán procesados otros catorce dirigentes de la Hermandad Musulmana, entre los que se destacan el vicepresidente del Partido de la Libertad y la Justicia (PLJ, brazo político de la cofradía), Esam el Arian, y el miembro de su mesa directiva Mohamed Beltagui.
Todos ellos afrontan cargos por su supuesta implicación en la muerte de manifestantes y en los incidentes desatados en los alrededores del palacio presidencial de Itihadiya el pasado 5 de diciembre.
Sobre Mursi pesan además otros cargos cuyos juicios todavía no han sido fijados, como los de conspirar con el grupo islamista palestino Hamás, atacar a las fuerzas de seguridad e insultar al Poder Judicial.
En torno al juicio se han tomado estrictas medidas de seguridad, que incluyen el despliegue de efectivos del Ministerio del Interior en las rutas que conducen a la sede judicial y el refuerzo de patrullas y puestos de control en el país. Las fuerzas de seguridad estarán en estado de máxima alerta en la mayoría de las provincias en previsión de disturbios.
El ministro del Interior, Mohamed Ibrahim, advirtió que las autoridades "harán frente con firmeza y severidad a cualquier intento de dañar las instituciones importantes, de atacar a las fuerzas de seguridad o incumplir la ley".
Amenazas
Ibrahim lanzó ese aviso después de que la Hermandad Musulmana llamara a protestar hoy de manera "multitudinaria" contra el juicio al exmandatario, depuesto tras una serie de movilizaciones masivas en protesta por su agenda islamizante y su pobre manejo de la crisis económica.
La ilegalizada cofradía señaló ayer en un comunicado que el juicio es como si "la traición juzgara a la honestidad" o "la dictadura a la democracia", y pidió que siga la "lucha pacífica" contra el Ejército.
"El heroico pueblo egipcio no renunciará a su libertad, dignidad y valores, y se desplazará de forma multitudinaria hacia el injusto proceso para demostrar a todo el mundo que no puede renunciar a su voluntad y legitimidad, sea cual sea el precio", dijo el documento. En él acusaron a las autoridades interinas -a quienes califican de "golpistas y terroristas sangrientos"- de secuestrar y esconder a Mursi, que permanece en paradero desconocido desde su destitución hace ayer cuatro meses, y de juzgarlo con "cargos falsos".
Los islamistas protagonizaron continuas protestas contra el derrocamiento de Mursi, a pesar de la violenta represión del Gobierno de transición apoyado por las FF.AA., que se tradujo en la detención de los principales líderes islamistas, en la prohibición de sus actividades y el congelamiento de sus fondos.
El régimen de facto afirma, en tanto, que el proceso de transición sigue su marcha y el comité encargado de reformar la Constitución oportunamente sancionada por Mursi tiene previsto terminar sus trabajos en unas semanas, de acuerdo con el plan trazado por los militares, que también incluye la posterior celebración de elecciones legislativas y presidenciales en las que el principal grupo del país no podría competir.
Mientras, dentro de su gira por ocho países, el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, se entrevistó ayer con las autoridades de facto, en un intento de acercar posturas tras unos meses en que la crisis egipcia enfrió los lazos entre ambos países.
En la primera visita de un alto funcionario estadounidense desde el golpe, Kerry afirmó que Washington, "amigo" y "socio" de Egipto, "se compromete a trabajar juntos y a seguir (la) cooperación con el Gobierno interino", en una rueda de prensa junto a su homólogo egipcio Nabil Fahmy. Asimismo, minimizó la decisión estadounidense de suspender, hace algunas semanas, parte de la ayuda anual de 1.500 millones de dólares a El Cairo. El secretario de Estado, que se reunió con el presidente interino Adli Mansur y el jefe del Ejército Abdel Fatah al Sisi, el hombre fuerte del país, comenzó a negociar cuándo "será posible levantar el bloqueo (del suministro) de algunos equipos" militares.
En referencia a sus polémicas declaraciones recientes de que los generales en Egipto estaban restaurando la democracia cuando derrocaron a Mursi, Kerry dijo que "hasta ahora, existen indicios de que esto es lo que intentan hacer".
| Agencias EFE, DPA, AFP y Reuters, y Ámbito Financiero |


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