17 de mayo 2011 - 00:00

Comienzan a negociar hoy la Argentina y Brasil

Fernando Pimentel, Débora Giorgi
Fernando Pimentel, Débora Giorgi
El conflicto comercial con Brasil recién podría destrabarse a fines de esta semana o principios de la próxima cuando finalmente se encuentren los ministros de Industria de ambos países, después de que los técnicos acuerden una salida decorosa. Esto tendrá sin duda un costo para el sector automotor, en ambos lados de la frontera (ver aparte), que tiene otros tiempos que los burocráticos y diplomáticos.

Fue una larga tarde ayer en el Ministerio de Industria de Débora Giorgi a la espera del llamado de su colega brasileño, Fernando Pimentel. Cabe recordar que la ministra había desafiado al Gobierno de Dilma Rousseff, por vía epistolar, con aceptar la invitación a sentarse a negociar, sólo si Brasil levanta previamente las restricciones a las importaciones de autos argentinos.

Pero ayer bien temprano, Pimentel ya anticipaba su respuesta durante una conferencia de prensa en Itamaraty: «No aceptaremos ninguna imposición para sentarnos a negociar». O sea, no levantarán las restricciones. De modo que la negociación se desarrollará con las trabas implementadas.

Mientras Pimentel atendía a la misión negociadora de China, que es realmente el dolor de cabeza de los industriales brasileños, Giorgi participaba de varios actos oficiales. Hubo entre ambos varias comunicaciones a lo largo del día. De dicho intercambio telefónico se acordó que hoy el embajador brasileño en la Argentina, Enio Cordeiro, se reúna con Giorgi y con el secretario de Industria, Eduardo Bianchi, para marcar la agenda técnica y así pactar una reunión entre los secretarios Bianchi y Alessandro Texeira en los próximos días, según fuentes de la cartera de Industria. Una vez que se hayan zanjado las diferencias técnicas, lo que llevaría entre uno y dos días de reuniones, recién se celebrará una reunión ministerial entre Pimentel y Giorgi, en el lugar que elija Brasil.

Ambos ministros se ocuparon de bajar los decibeles frente a la prensa y destacaron unilateralmente que «la relación comercial entre Brasil y la Argentina es de socios estratégicos, por lo que el sector automotor no se va a ver afectado de un lado ni del otro de la frontera».

Brasil no puede levantar la restricción de las licencias no automáticas para importar autos sólo para la Argentina, porque generará las quejas del resto de los países afectados. Por ende, hasta que no termine el conflicto, el sector automotor sufrirá.

Además, Pimentel, que pertenece al círculo íntimo de Dilma, se ha jugado por disputar la gobernación del Estado de Minas Gerais en 2014 bajo la bandera «petista» y, por ello, el Planalto no sólo lo cuidará y apoyará, sino que ya lo viene incluyendo en cuanto acto participe la presidenta. Esto demuestra que la jugada brasileña no fue improvisada, sino que están dispuestos a limitar la prepotencia argentina y defender los sectores que son deficitarios comercialmente, como el automotor, aunque su socio «estratégico» sufra. Para que no queden dudas, ayer Pimentel afirmó: «La Argentina no cumple con el plazo de 60 días de las licencias, y eso es un problema».

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