¿Cómo arreglo esto?

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Leonardo Astrada eligió un entrenamiento más motivacional que físico. A las 16 en punto reunió a los jugadores en el círculo central de la cancha principal del predio de Ezeiza y les habló. Luego siguieron los trabajos de elongación, y de ahí hasta el final de la práctica, fueron todos ejercicios con pelota. Pases cortos de pierna derecha e izquierda y luego fútbol 9 con tres equipos.

El preparador físico Facundo Peralta estaba al mando del entrenamiento bajo la mirada de Astrada, que, parado en el punto central, acotaba conceptos futbolísticos y humoradas. En la otra cancha, Javier Sodero entrenaba a los arqueros y Ernesto Corti, junto a Hernán Díaz, iban y venían con Oscar Ahumada y Ariel Ortega, lesionados.

El dirigente Rodolfo Cuiña estuvo dentro del campo acompañando al plantel en todo momento. Fue una práctica distendida que culminó con otra charla del DT, ésta más enérgica que la anterior, donde les habría dicho a los jugadores que «hay que recuperar la pasión que genera River». Mientras el plantel hacía los últimos ejercicios de elongación, Astrada caminaba cabizbajo y pensativo. Luego fue a la sala de conferencias y habló. «Los objetivos son inmediatos», respondió ante la primera pregunta. Y siguió: «Muchos de estos jugadores salieron campeones y no se pueden olvidar de jugar al fútbol». «Si pensara en mí y no en el club me quedaba en mi casa», confesó. «A Gallego le tengo mucho cariño, pero quiero que el lunes mi equipo juegue mejor y le gane», chicaneó.

El jugador más ganador de la historia del club volvió más motivado que nunca. ¿Podrá arreglar los problemas de este River?

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