Cómo Chávez interviene el dólar (la Argentina, lejos)

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La puesta en práctica de las medidas que fiscalizan la compra de dólares despertó ciertos temores acerca de que el país haya iniciado un camino hacia el control de cambio, similar al que impuso Venezuela en 2003. Sin embargo, son más las diferencias hoy que las similitudes las que alejan al país de la «venezualización». Uno de los puntos que demuestran las disidencias resulta de evaluar los valores del dólar oficial con el paralelo y también con el «contado con liquidación».

En la Argentina, el dólar cerró ayer en $ 4,28, mientras que el «blue» alcanzó los $ 4,72. Si bien subió 3 centavos respecto del viernes, la diferencia entre ambos valores llega a 10 puntos porcentuales. Tampoco el «contado con liqui», que es el se utiliza para fugar dólares mediante la compra de bonos en moneda extranjera, aumentó mucho: ayer quedó en 4,73. Sin embargo, a principios de año la brecha era del 2,5%. Fue subiendo progresivamente mes a mes hasta alcanzar el 10,3% actual.

Pese a esta suba, en Venezuela esta diferencia es mucho mayor y alcanza hoy el 100%, ya que el tipo de cambio oficial -incrementado a principios de 2010 al doble del precio anterior- es de 4,30 bolívares fuertes mientras que el paralelo se negocia en torno a los 8,50. En este país, con la puesta en práctica del control de cambio, se creó la Comisión de Administración de Divisas (CADIVI), oficina encargada del regulación y fiscalización de la compra de moneda extranjera.

Este ente analiza cada caso en particular. Tanto las personas físicas o jurídicas deben ingresar sus datos a una página web para luego determinar cuántos dólares o euros puede comprar. Se atienden casos especiales, como estudiantes en el exterior, jubilados y pensionados que vivan en otros países, por ejemplo. Así, una persona puede ser catalogada como «viajera» y recibir la posibilidad de comprar hasta u$s 3.000 anuales al tipo de cambio oficial. Claro que no se recibe todo este dinero en efectivo: se obtienen u$s 400 y, para el monto restante, queda registrada la tarjeta de crédito que realizará las compras por hasta u$s 2.600. Al regreso del viaje, hay 45 días para presentar una declaración jurada de los consumos y las facturas correspondientes a todas las compras. No hacerlo puede tener un elevado costo: el bloqueo de la tarjeta de crédito.

Un análisis de la consultora Federico Muñoz y Asociados agrega un dato para la Argentina: el efecto de las retenciones a las exportaciones de soja. Al incorporar este número, el «dólar soja» sería de un 65% del oficial. Es decir, la brecha con el paralelo y con el «contado con liqui» llegaría al 75%.

Otros puntos que señala el informe son los siguientes:

  • Si bien en Venezuela estaba prohibido el libre cambio de bolívares por dólares, nada impedía la adquisición de activos financieros con moneda local y su posterior reventa en el extranjero. Esta operación, similar a nuestro contado con liqui, se conocía como dólar permuta. A mediados de 2010 el Gobierno intervino y cerró varias casas de Bolsa que actuaban como traders en dicha operatoria y creó el SITME, un sistema que replicaba el mecanismo de dólar permuta, pero a un tipo de cambio fijado por el Gobierno.

  • El desdoblamiento cambiario propició diversos impactos nocivos en la marcha de la economía. Por un lado, se agudizaron los problemas de las cuentas externas. La competitividad de las firmas exportadoras no petroleras sufrió un marcado deterioro, por culpa de la elevada inflación que sufre la economía venezolana y el tipo de cambio oficial planchado. En contrapartida, las firmas importadoras (con acceso a dólares oficiales) resultaron muy beneficiadas.  


  • La gran brecha entre las cotizaciones oficial e informal promueve la subfacturación de las exportaciones y la sobrefacturación de las importaciones, con el propósito de hacerse de divisas baratas.
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