7 de mayo 2013 - 00:00

Como siempre

Montevideo - El Campeonato Sudamericano de Rugby es dominio absoluto de Argentina. Desde que se jugó por primera vez en 1951 en Buenos Aires, nuestro seleccionado se ha llevado con distintos niveles de comodidad el cetro. Si bien su palmarés habla de un invicto total en 34 participaciones, la decisión de no participar en 1981 atentó contra el récord perfecto -aquella vez, en Montevideo, ganó Uruguay-.

Los fixtures del Sudamericano suelen adecuarse para que el partido contra Argentina le sirva al local. La realidad es que debido a la eterna rivalidad y cercanía en el nivel de Uruguay y Chile, ése suele ser el partido central de cada torneo. Es mucho lo que siempre hay en juego; contra Argentina es el placer de jugar contra un equipo muy superior y el honor de haber caído, si se da, con gloria.

En la pasada semana se volvió a dar el torneo así, con la salvedad que además en juego había una plaza en la última ronda americana de clasificación hacia el Mundial 2015. Quien saliera mejor posicionado, sin contar a la ya clasificada Argentina, avanzaría a jugar con el perdedor de Estados Unidos y Canadá por una plaza directa al Mundial de Inglaterra o un lugar en el repechaje.

Por ello, Uruguay optó por jugar primero con Argentina y último con Chile, teniendo para entre semana al equipo más débil del torneo, Brasil. Entonces, los chilenos apelaron a que por tener mejor posición en el ránking podían ser locales antes los brasileños y hacia Temuco, al sur de Santiago, viajaron todos.

El torneo aportó mas de lo mismo en cuestión de resultados. Argentina ganó los tres partidos de manera invicta (29 a 18 contra Uruguay, 85-10 frente a Chile y 83-0 ante los brasileños), Brasil perdió sus tres partidos y el encuentro más cautivante, no por ello entretenido, fue el que Uruguay, con superioridad en el scrum y en el juego general, pero sin encontrarle la vuelta a la defensa chilena, ganó 23 a 9. Su superioridad en los últimos 20 años ha sido muy manifiesta -solamente perdieron dos veces con los Cóndores-.

El interés de Argentina por seguir participando en este torneo está dado en distintos factores. Por un lado, tiene un innegable rol de hermano mayor y como tal no puede faltar. Por otro, hoy necesita competencia para sus jugadores en el alto rendimiento. Y aquí estuvo el beneficio de este Sudamericano.

Mauricio Reggiardo y Martín Gaitán cruzaron el Río de la Plata con jugadores jóvenes que tuvieron su oportunidad. El éxito o el fracaso individual lo determinarán las siguientes convocatorias, según las necesidades de los distintos seleccionados.

Mucho se habló en la previa de los siete jugadores que viajarán en junio al Mundial M20 en Francia y que aquí debutaban con los mayores. Si bien todos sacaron aprobado, salvo probablemente el caso del tercera línea Pablo Matera, el resto demostró de a momentos que aún tienen que forjar su personalidad entre los adultos. Son estrellas del futuro; hoy les falta un poquito.

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