17 de mayo 2010 - 00:00

Con Bicentenario en puerta, Cristina apeló al poncho

Sorprendió Cristina de Kirchner al aparecer el jueves en un acto en Entre Ríos vestida con un poncho, una prenda que nunca antes desde que es presidente había incorporado a su ajuar. Un modelo propio del folclore autóctono, aunque más elaborado que los típicos que usan los gauchos en el campo.
Sorprendió Cristina de Kirchner al aparecer el jueves en un acto en Entre Ríos vestida con un poncho, una prenda que nunca antes desde que es presidente había incorporado a su ajuar. Un modelo propio del folclore autóctono, aunque más elaborado que los típicos que usan los gauchos en el campo.
Tanto le criticaron su gusto por la moda europea que finalmente Cristina de Kirchner terminó cediendo ante el reclamo de los diseñadores locales. Después de todo, no vaya a ser que se ponga en contra a la industria textil argentina enredándose en su conflicto. Entre tanto tailleur y trench al mejor estilo francés e inglés, Cristina introdujo una pieza inédita en su guardarropas: el poncho. Cuando era de esperar que ante las bajas temperaturas sacara a relucir los más novedosos sacos y abrigos de Versace o Chanel, la sorprendió en escena en Entre Ríos con esta prenda típica del folclore local. Las únicas veces que se mostró con poncho fueron en algunos viajes al interior del país, donde se los obsequiaron y a modo de retribución los exhibía en público. Pero esta vez pertenecía a su guardarropas. Un guiño inesperado en medio de la tensión que se generó por el lanzamiento del plan agroindustrial, para los hombres del campo como Alfredo de Angeli o Eduardo Buzzi, quienes defienden el uso del poncho tanto como la cantante Soledad.

Resulta curioso su repentino vuelco hacia la moda argentina después de tres años de haber inspirado su ajuar mirando las pasarelas más importantes de Europa. Tiene razón, es aburrido copiar los diseños de las casas de alta costura de París y Londres, que son conservadoras en sus líneas y casi nunca instrumentan de una temporada a otra cambios radicales en las colecciones. Hasta las carteras Hermes y los cardigans de Chanel dejaron de ser una atracción para Cristina de Kirchner, al menos eso parece. Ya tiene varios modelitos de esas firmas y todos parecidos entre sí. Es que una de las máximas reglas de esas tiendas es que todo lo que hoy exhiben en sus escaparates pueda ser usado dentro de 200 años. Bajo esta premisa vienen creando desde sus inicios los diseños y por eso casi no hay variaciones en sus propuestas. La Kelly Bag de Hermes, por ejemplo, sigue siendo hoy la misma que en las épocas de Grace Kelly, musa inspiradora de la marca francesa. Así, después de tanto de lo mismo, Cristina de Kirchner se entregó ante las novedades de las firmas de indumentaria locales que proponen abrigos de lana y algún toque autóctono en el vestuario.

Ropa invernal

Además, en su último paso por Bolivia en marzo pasado, su modista de confianza, Susana Ortiz, se encontraba seleccionando los modelos que conformarían el guardarropa invernal de la mandataria. Cristina quedó maravillada por la aceptación que tenía en el público boliviano su par Evo Morales, quien resiste a incorporar el clásico traje oscuro y la corbata en su ajuar. Inspirada en esa costumbre, cuando regresó de su viaje la Presidente le pidió a Ortiz que incluyera algún modelito de inspiración autóctona para su look de invierno. El poncho era la alternativa más adaptable a su estilo, o casi lo único. El elegido no tenía nada de improvisado, tejido a telar y con diseño más propio de la alta costura, elaborado, con base de lana negra, rayadas en beige, y tramas de seda marrón. En los bordes los tradicionales flecos fueron reemplazados con terminaciones en piel de chinchilla oscura (la más cara y difícil de conseguir dentro de esta clase de textura). El modelo, junto con la blusa de taffeta negra y aros de oro amarillo y brillantes crearon un atuendo llamativo.

El frío recién comienza, y se verá si la Presidente decide que los ponchos sean su abrigo de cabecera. En la búsqueda de un nuevo estilo en su viaje a Madrid, cada vez que vuelve del Viejo Continente, lo hace con el doble de equipaje.

Volvió al mismo estilo europeo y brilloso que caracterizó su vestimenta desde que asumió la presidencia. Con un trench brilloso de seda gris, pantalones y blusa a tono, junto con grandes gafas de sol que cubrían su rostro como hacen las estrellas de Hollywood, inició su recorrido por España. Una vez más, ganó la estridencia en el ajuar presidencial y habrá que esperar para ver si sorprende o no con un modelito autóctono como el poncho, pero esta vez en tierra de reyes y castillos.

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