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"Con esta obra Strauss creó la primera ópera posmoderna"
ROBERT CARSEN ESTRENA SU VERSIÓN DE "EL CABALLERO DE LA ROSA" MAÑANA EN EL TEATRO COLÓN - Fue compuesta por Richard Strauss y Hugo von Hofmannsthal. La reposición está a cargo de Bruno Ravella y la dirección musical es de Alejo Pérez.
Carsen. “Esta ópera nos muestra lo que estaba pasando creativa y culturalmente en Europa justo antes de la Primera Guerra Mundial”.
R.C.: En esta ópera el tiempo es un tema permanente, tal vez mucho más que en ninguna otra. Por eso tratamos de mostrar los tres períodos a los que el compositor una: el siglo XVIII, el XIX y el XX. El primer acto muestra a la Mariscala viviendo en las tradiciones de sus predecesores, por eso se muestra una habitación del siglo XVIII, que se inspira en el Palacio Real de Viena, y en la que la Mariscala está atrapada. El segundo acto va hacia algo muy moderno, del siglo XX, en la mansión de Faninal, que habla todo el tiempo de su nuevo palacio; aquí imaginamos que podría asociarse con la estética de uno de los grandes arquitectos de ese momento, Adolf Loos, cuya casa se abrió poco después del estreno de "Rosenkavalier" muy cerca del Palacio Real, y sabemos que el emperador Francisco José mandó a cerrar todas las ventanas que daban a este nuevo edificio, porque lo odiaba. En el tercero la atmósfera es del siglo XIX, la Viena de los burdeles, de las casas de apuestas, etcétera. También echamos mano a otras tradiciones vienesas: por ejemplo, en la escena de la presentación de la rosa, justo antes de la entrada de Octavian y Sophie ingresan otras parejas, como si fuera el "debutanceball" de la Ópera de Viena. Como director siempre miro la obra como si hubiera sido escrita recién, nunca desde el pasado o la historia. Porque cuando sus autores la escribieron era nueva y contenía muchas innovaciones. Creo que es erróneo cambiar de actitud sólo porque haya pasado un cierto tiempo. Mi trabajo es encontrar lo que había de nuevo en la obra, no lo que había de viejo.
P.: Cuando aborda un nuevo título, ¿cómo es su proceso creativo?
R.C.: Siempre empiezo por escuchar mucho la obra. Pero luego vuelvo al libreto, porque en la mayoría de los casos el compositor no escribe una sola nota hasta que no tiene el libreto y está feliz con él. Y en ese estudio detallado descubro cosas. Me formé y entrené como actor antes de ser director, y eso me lleva a hacer siempre un estudio muy profundo del libreto. Pero en la ópera el dramaturgo es el compositor, porque crea el paisaje emocional y el estado de ánimo.

