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Con guiño de Mujica, Kirchner va de nuevo por cargo en UNASUR
• Gestión reservada en Montevideo.
• Correa, sobre ruedas, el promotor.
• Lo que falta
Desde los paredones, sectores ultra-K -le tocó el turno al Movimiento de Unidad Popular (MUP)- volvieron ayer a prometer la aventura Kirchner 2011, esta vez con un tono patriótico ligado al tema Malvinas.
El lunes, en Montevideo, en el piso 22 del hotel Radisson, el ecuatoriano Rafael Correa, a cargo de la jefatura pro témpore del organismo, convocó a un puñado de mandatarios para acordar la convocatoria a una cumbre extraordinaria de la Unión para las próximas semanas.
De la cita -fuera de agenda durante la ceremonia de jura de Mujica- participó el eje que desde siempre auspició la elección de Kirchner en el grupo: el venezolano Hugo Chávez, el paraguayo Fernando Lugo, Evo Morales de Bolivia y Cristina de Kirchner.
La convocatoria la hizo Correa, promotor de la candidatura del patagónico, que asume como una apuesta propia resolver las autoridades de la UNASUR durante su presidencia temporal, algo en lo que fracasó la chilena Michelle Bachelet, a pesar de sus esfuerzos.
El ecuatoriano, que se movió sobre una silla de ruedas porque fue operado de la rodilla, retomó el expediente Kirchner luego de una consulta con la delegación argentina sobre si el ex presidente tenía, todavía, interés por ser designado en la UNASUR.
La intriga de Correa es lógica: la tensión doméstica que enfrenta la administración K podría hacer claudicar, supuso el ecuatoriano, al patagónico de insistir con aquella candidatura cuando su tropa empapela paredones lanzándolo como presidente para 2011.
«Néstor quiere», fue la respuesta que escuchó el ecuatoriano y tomó como una luz verde para reiniciar el operativo que se gestó el 12 de agosto de 2008, cuando visitó Buenos Aires y se reunió en Olivos con el matrimonio K.
En esa charla se pergeñó, y horas después se difundió, el plan Néstor a la UNASUR, entidad que tiene sede en Quito, pero que se trasladaría a la Capital de la Argentina, ya que Kirchner advirtió que no quiere alejarse del país.
Aquella historia se revivió el lunes, en Montevideo, donde por la movilidad reducida de Correa las gestiones recayeron sobre el canciller ecuatoriano, Eduardo Patiño, que se paseó por las suites para convocar a los presidentes.
Hay, con Patiño -uno de sus hijos estudió en la UBA-, un suceso clave: fue quien escoltó a Correa en su primera visita como candidato a la Casa Rosada, cuando su intención de voto apenas rozaba el 3%, factor que quizá lo hermanó con Kirchner, quien a cinco meses de ser electo figuraba en el rubro «otros».
La presencia del ecuatoriano en Balcarce 50 parecía, por entonces, una extravagancia de Rafael Folonier, el experto K en relaciones con las izquierdas de América Latina, carnet que preserva de tiempos más agitados, como la relación que lo une, hace 40 años, a los tupamaros.
Activa
«Ecuador presentó la candidatura de Néstor Kirchner, ojalá la acojan los demás países de la región, creemos que así va a ser», avisó Correa en una clara señal de que la postulación del ex presidente no está, como se especuló en más de una ocasión, desactivada.
Pero el dato más potente es el guiño de Mujica que se entrevé en dos episodios: los dichos del flamante presidente, que aclaró que no tiene que levantarle el veto a Kirchner -que le había impuesto Tabaré Vázquez- porque nunca, precisó, le puso un veto al patagónico.
«Jamás vetaría a un argentino», dijo, en confianza, el ex tupamaro, que ayer fue saludado por el matrimonio.
A su vez, a mediados de febrero, el canciller uruguayo, Luis Almagro, dictó públicamente una especie de borrón y cuenta nueva en el tema UNASUR cuando anticipó que Mujica revisaría «desde cero» las candidaturas para esa organización continental.
De ese modo, según se esperanzan Correa y los Kirchner, la principal traba para la nominación del patagónico con domicilio en Olivos quedaría despejada. Sería, además, sin ningún «trueque» con Montevideo en torno al conflicto de la pastera Botnia y Gualeguaychú.
En su momento, Tabaré Vázquez advirtió que no aceptaría la designación del ex presidente mientras permanezca cortado el puente que une a Gualeguaychú con Fray Bentos.


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