Con la reforma K, habrá que votar dos veces en menos de 90 días (sin escape)

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El fin del «dedazo» fue el argumento que Cristina de Kirchner invocó, ayer, en tres ocasiones para defender el proyecto de reforma política que enviará al Congreso con el objetivo de, con el último estertor de una mayoría exhausta, aprobarlo antes del 10 de diciembre.

Una curiosa ofrenda: ella misma, como antes su marido, fueron tributarios de ese método antojadizo para convertirse en candidatos. Ahora, a modo de admisión de culpas, la Presidente juramentó que esa práctica se clausurará con el régimen de internas abiertas.

Si los Kirchner imponen su proyecto que instaura las primarias, en 2011 habrá que concurrir dos veces, en menos de 90 días, a votar. Además de para los partidos, la interna será obligatoria para todos los electores, incluso los que no están afiliados.

El texto no contempla un atajo que ofrece el modelo Santa Fe sobre el que se redibujó la reforma: en esa provincia, los electores pueden inscribirse para quedar exentos de votar. El esquema K, presentado ayer por la mandataria, no prevé ese escape.

Ante el boicot opositor, que rechazó el convite para asistir al anuncio, Cristina de Kirchner se rodeó del típico elenco K: gobernadores como Daniel Scioli y Juan Manuel Urtubey, caciques como Hugo Moyano, barones del conurbano y referentes de organismos de DD.HH.

La cofradía judicial se expresó, también, con un faltazo. María Servini de Cubría, la jueza que hace dos décadas controla el expediente PJ, fue la solitaria delegada. La Presidente nombró, como si los tuviera adelante, a los integrantes de la Cámara electoral. No estaban.

La ausencia opositora alumbró un párrafo. «Este libro, que pesa un kilo y medio, reúne los proyectos de reforma política presentados por los partidos de 2008 a la fecha. Demuestra que tienen interés en el tema, salvo que firmen proyectos sin que les interesen», punzó como sugiriendo que la tarea de los autores de esos proyectos valdría sólo por el peso del volumen.

Luego, entre sonrisas, completó la picardía: «Igual, lo importante no es si están acá o no. Lo importante es que se debate en el Congreso».

Del texto duro de la reforma sólo vaguedades: la teoría «anti dedazo» de las primarias y una mención, imprecisa, sobre los límites a la publicidad electoral -que irá en el «time prime», se le trastrocaron las palabras- que espejó en la experiencia chilena.

La aproximación, apenas conceptual, de la Presidente -tropezó, incluso, al plantear una reforma no contemplada para permitir que las boletas puedan ser de colores, «más divertidas»- forzará hoy una conferencia del ministro del Interior, Florencio Randazzo, para detallar el proyecto.

La matriz de éste se concentra en esos ejes:

  • La primaria será obligatoria para los partidos y los electores, en fecha única y con una sola mesa y cuarto oscuro, cuyas autoridades designará la Justicia Electoral, para todos los precandidatos de todos los partidos. Deberá ser convocada con tres meses de anticipación y realizarse entre 60 y 90 días antes de la elección general.

  • Para llegar a ser candidato se deberán superar tres filtros, lo que complicará a los partidos chicos: a) un partido, para existir, deberá contar con un padrón de afiliados equivalente al 5 por mil del padrón general, distribuidos en al menos cinco distritos electorales (originalmente era del 4 por mil, pero se elevó a último momento, se afirma que «para negociar» en el Congreso); b) para ser candidato a presidente en la primaria, un aspirante deberá reunir el 5 por mil de adherentes a su postulación; y c) en la primaria, el precandidato, o la suma de los precandidatos de cada partido, deberán reunir más del 3% del padrón. A nivel nacional, que en 2009 significaría más de 800 mil votos.

  • Los postulantes de cada partido deberán ser avalados por la Junta Electoral de cada agrupación y luego obtener el ok de la Justicia Electoral. El proceso, en este punto y en el referido a las autoridades de mesa y controles, le otorga más poder al Poder Judicial.

  • La fórmula que gane la interna presidencial competirá, completa, en la general, al igual que las listas de senadores. En cambio, la de diputados se distribuirá por mayoría y minoría, según lo disponga cada partido. Al final, se eliminó la alternativa del D'Hont porque colisionaba con el cupo femenino.

  • La campaña electoral durará 30 días y la propaganda televisiva, 20 días, además de impedirse la publicidad privada más allá del cupo que distribuya, gratuitamente, en partes equitativas y por sorteo, el Estado entre todos los precandidatos de la interna y los candidatos de la general. Como parte del mismo proceso, se impedirá la difusión de encuestas y sondeos de opinión durante los 15 días previos a la elección
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