5 de noviembre 2013 - 00:08

Con PJ nacional en pausa, Scioli se perfila como jefe bonaerense

El planteo de intendentes está supeditado a la aceptación del gobernador. Riesgos y Massa como ola electoral

Daniel Scioli
Daniel Scioli
Daniel Scioli quedó a un monosílabo de ser bendecido, "in absentia", como jefe del PJ bonaerense. Una cumbre de caciques peronistas del conurbano sur acordó ayer promoverlo como jerarca partidario, pero supeditó el trámite a la voluntad última del gobernador.

"Si Scioli acepta, es él", fue el bosquejo genérico de los alcaldes que almorzaron en la quinta de San Vicente que en los años 40 habitaron Juan Domingo y Eva Perón. De todos modos, los intendentes acordaron que si Scioli no acepta, el presidente debería ser Fernando Espinoza, que hasta la semana pasada era número puesto para colgarse la medalla del PJ, no objetó el dictamen masivo, pero a la noche, en un plenario de su tropa mantancera, sonrió cuando Carlos Gdansky, diputado de la UOM, masticó una frase: "Queremos a La Matanza al frente del PJ de la provincia".

El viernes pasado, este diario relató la maniobra de caciques para postular a Scioli como variable neutra que evite los chispazos entre los clanes peronistas. El asunto de fondo es no ceder el manejo del PJ a ningún aspirante a la gobernación en 2015.

Entronizar a Espinoza podría malquistar a Julián Domínguez, o Martín Insaurralde, tres de los futuristas que titilan en el radar de la sucesión sciolista. "Queremos refundar el peronismo", dijo ayer Espinoza.

Scioli envió señales. "Soy un facilitador, voy a hacer lo que sea mejor para el peronismo", le dijo a un dirigente que lo sondeó el fin de semana. Su giro tiene una lógica brutal. La renovación de la cúpula del PJ nacional está congelada y huele inevitable que se postergue. Además se instaló con fuerza la teoría de que al frente del partido no debería ser para un presidenciable. "Si hay varios candidatos a presidente, lo ideal es que ninguno quede como jefe del PJ", dijo un operador cristinista.

Este diario lo contó ayer: susurrado asomó el nombre de Eduardo Fellner, que el 21 de noviembre será anfitrión de una juntada de gobernador en Jujuy, como figura para conducir el PJ en la transición a 2015. Ante eso, Scioli corre riesgo de quedarse sin la silla nacional y sin la bonaerense.

Acechada por varias demandas judiciales, la elección bonaerense marcha, a los tumbos, hacia el 15 de diciembre. Los peronistas de la provincia volvieron a latir al ritmo de Manuel Humberto Blanco -y de la secretaria del juzgado, María Belén Vergada- que tienen en su lapicera la facultad para dormir, hasta nueva fecha, la interna.

Una de las incertidumbres -si Scioli acepta presidir el PJ de Buenos Aires- podría despejarse mañana cuando el gobernador ofrezca un almuerzo, en su residencia de La Plata, a los intendentes K de la provincia.

La agenda será, punto más punto menos, la que exploraron ayer los alcaldes del conurbano sur. Espinoza, Insaurralde (Lomas de Zamora), Darío Días Pérez (Lanús), Julio Pereyra (Varela), Daniel Di Sabatino (San Vicente), Aníbal Regueiro (Perón), Francisco "Barba" Gutiérrez, Juan José y Patricio Mussi (Berazategui) y Enrique Slezack (Berisso), entre otros, repasaron la elección sin reproches. "No perdimos por Cristina ni por Martín ni por Moreno. Se juntó eso y más, y vino una ola que nos pegó a todos", dijo un alcalde. La ola fue Sergio Massa.

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