19 de abril 2012 - 18:26

Con promesas, ajusta De Vido "factor gremial"

Julio De Vido reunió ayer, junto a Axel Kicillof, a los gerentes de yacimientos para evaluar un plan de ampliación de los trabajos de exploración y producción.
Julio De Vido reunió ayer, junto a Axel Kicillof, a los gerentes de yacimientos para evaluar un plan de ampliación de los trabajos de exploración y producción.
Los recibió por separado para no alimentar las tensiones internas del sindicalismo petrolero pero con todos usó el mismo libreto: les garantizó no sólo que con la expropiación de YPF se mantendrán los puestos de empleo sino que, a futuro, se incrementará la planta de personal.

Entre el Senado -donde compartió con Axel Kicillof la explicación oficial por la renacionalización- y su nuevo despacho en la torre de YPF en Puerto Madero, el ministro de Planificación se hizo huecos para dar señales de calma al factor gremial.

No es un caso cualquiera: los petroleros, repartidos en varios gremios, son un sector de negociaciones duras, en parte porque encabezan la escala salarial y, como tal, además de las negociaciones paritarias tienen siempre planteos adicionales como el piso de Ganancias.

En los últimos tiempos hubo varios pulseos. El más áspero se produjo, justamente, en Santa Cruz, donde un conflicto con los petroleros privados obligó a la intervención del gremio. En estas horas hay, además, una negociación por 300 despidos.

El mapa gremial del petrólero ofrece variantes. Está, por un lado, el SUPE -de Antonio Cassia- gremio inmenso durante la YPF estatal que con la privatización se diezmó mientras los sindicatos de la actividad privada comenzaron el proceso de expansión.

Tras ese proceso, irrumpieron los gremios regionales como el que conduce Guillermo Pereyra y abarca tres provincias: Neuquén; Río Negro y La Pampa. A su vez, Mario Mansilla es el secretario general del sindicato que representa a los trabajadores de Chubut.

En Santa Cruz el gremio está intervenido y en Cuyo lo conduce el diputado Dante González, entre otras representaciones. Estos son los gremios con más trascendencia, nucleados -como entidad que los unifica- en la Federación que conduce Alberto Roberti, desde diciembre diputado nacional. A su vez, están los gremios de trabajadores jerárquicos.

Una de las cuestiones que tuvo que responder De Vido fue sobre si habrá modificaciones en el status de los gremios. El ministro avisó que no: que la renacionalización no altera el componente porque la firma seguirá como S.A.

Pueden surgir, de todos modos, a corto o mediano plazo problemas de encuadramiento cuando, si como planteó De Vido, comiencen trabajos adicionales de exploración a partir del plan de inversión que, dijo el ministro, se pondrá en marcha en los próximos meses.

Sagaz, el ministro entendió que la única forma de aplacar los interrogantes de los gremios era prometerles un mundo de expansión a futuro. De hecho, les contó la decisión de ampliar la producción en las refinarías de YPF un 5% esta semana, que se ampliaría en un porcentaje similar la próxima.

Fue un plus a la inclusión de un delegado sindical en el directorio de YPF una vez que se apruebe, como se prevé, el proyecto.

Este último punto asomará no dentro de mucho como factor crítico: la relación entre los distintos gremios dista de ser buena y hay, incluso, posiciones políticas diversas por lo que la negociación interna para ubicar al delegado sindical se prenuncia dura.

Críticas

Por lo pronto, la figura más conflictiva del mapa sindical petrolero, Guillermo Perey-ra, aliado de Hugo Moyano, avisó que su gremio -uno de los más poderosos, con 17.500 trabajadores, desistirá de pujar para tener a un representante suyo en el directorio de la YPF reestatizada.

Justamente, el posicionamiento de Pereyra fue uno de los ejes sobre los que pivoteó De Vido. El petrolero neuquino deslizó críticas sobre los modos en que se recuperó la petrolero y antes había planteado que consideraba más oportuno un traspaso acordado.

La cuestión Pereyra aparece, además, ligada a otro tema sensible para la Casa Rosada: la intención de Moyano de lograr su reelección en la CGT en el Congreso convocado para el 12 de julio próximo.

No faltan, en el kirchnerismo, quienes especulan que uno de los efectos colaterales -laterales pero positivos, aclaran- de la reestatización YPF será que podría servir para quebrar la alianza entre Pereyra y Moyano. El petrolero es uno de los sostenes más firmes del camionero.

Algo similar ocurre con Roberti, aliado de Francisco de Narváez. El titular de la Federación, con fuerte incidencia en las refinerías más importantes del país -cada paritaria hay riesgos de desabastecimiento- es candidato por el denarvaísmo y anticipó que votará a favor de la expropiación.

Esto a pesar de que De Narváez, sin llegar a la postura de Mauricio Macri, cuestionó el modo de la reestatización y eligió el cuestionamiento de los operadores: «Es un grave error dar YPF a La Cámpora», dijo el diputado.

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