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“Con The Fringe somos los Rolling Stones del jazz”
George Garzone viene al país para ofrecer un show y una clínica en el XVI Festival de Jazz de Santa Fe, y en Buenos Aires compartirá tres conciertos con músicos argentinos.
Periodista: Después de más de cuatro décadas, sigue sosteniendo su grupo The Fringe. ¿Cómo es posible llevar adelante un proyecto durante tanto tiempo?
G.G.: Simplemente, es la fuerza de la música lo que mantiene unida a la banda. Los tres tocamos con muchas personas diferentes pero cuando nos encontramos como The Fringe, es la situación musical más fuerte que podemos vivir.
P.: ¿Cómo describiría su estilo de jazz?
G.G.: Considero que mi estilo es una mezcla de varias cosas. Es «mainstream», es «free», tiene algo del beat del funk, es rytthm and blues. Yo siento que todo sucede al mismo tiempo y está todo junto. He tenido la suerte de tocar con personas como Joe Lovano, Frank Tiberi, Michael Brecker y Jerry Bergonzi, entre tantos. Esta gente influyó muchísimo sobre mí forma de tocar y mi estilo como saxofonista. A lo mejor puede explicarse lo mío a través de ellos.
P.: Usted ha tocado con una gran cantidad de músicos, de muy distintas condiciones y talentos.
G.G.: Tocar con mucha gente tan diferente ayuda a desarrollar una perspectiva mucho más amplia de lo que uno quiere como instrumentista. Por cierto, la suma de experiencias tan distintas ayuda a crecer en lo que realmente se quiere ser y hacer como músico.
P.: Usted es compositor, saxofonista y profesor. ¿En cuál de esas tres profesiones diría usted que podemos encontrar al George Garzone más puro?
GG:¡ Uy, el más puro! Creo que el Garzone más puro, para mí, es cuando toco con The Fringe. En ese momento no hay papeles, no hay lectura de melodías, no hay notas. Simplemente, es pura improvisación de nuestras almas.
P.: Buena parte de su vida está dedicada a la enseñanza, en institutos formales o a través de clases magistrales. ¿Qué le deja esa tarea?
G.G.: Me gusta mucho porque siento que puede ampliar las mentes de los jóvenes, llevarlos más allá de los límites del bebop -con el que la mayoría llegan a mí-, puedo enseñarles un concepto que he desarrollado y que llamo el «enfoque triádrico cromático». Eso permite que los estudiantes desarrollen sus herramientas de improvisación más allá de lo que suele suceder habitualmente.
P.: Y parece que no le ha ido nada mal porque la lista de los músicos ilustres que han sido alumnos suyos es muy grande.
G.G.: Seamos honestos. Todos los estudiantes, ahora famosos, a los que les he enseñado algo, ya eran buenos músicos cuando llegaron a mí. Yo, sencillamente, traté de ayudarlos a redescubrir lo que ya tenían y a progresar a partir de eso. Como puede haber ocurrido con Mark Turner, Joshua Redman, Donnie Mcasin, Chiris Cheek y varios más.
P.: ¿Sigue tocando regularmente con Joe Lovano?
G.G.: Seguimos tocando juntos y ambos seguimos siendo profesores en Berklee. Conozco a Joe desde 1970 y hemos construido una relación de hermandad que seguramente se prolongará por muchos años más.
P.: ¿Cómo es su rutina de trabajo?
G.G.: Tengo una rutina profesional muy intensa. Estoy dedicándole un poco menos de tiempo a la enseñanza, lo que me permite practicar un poco más y centrarme mejor en mi actividad como músico. Viajo mucho por el mundo todo el año y toco con muy diferentes grupos, más allá de lo que hago con mi banda The Fringe. Fíjese: tengo grupos en Dinamarca, Australia, Italia y Argentina.
P.: ¿Hay espacio para algún nuevo disco en medio de eso?
G.G.: Mi nuevo álbum personal está a punto de ser lanzado este año. Se llama «40 Years on The Fringe». Esto marca el 40º aniversario de estar tocando juntos con la banda; mucho más tiempo que el que ningún grupo lo ha hecho. Me gusta mirar a The Fringe como The Rolling Stones del jazz.
P.: En Argentina tendrá también una actividad muy intensa. ¿No le pesa?
G.G.: Así es. Pero yo disfruto de esa actividad intensa. Se trata de música, de tocar. Es lo que hago y soy un privilegiado por poder tocar y enseñar en tantos lugares diferentes, por poder vivir experiencias culturales tan variadas. En todo caso, quizá sea ese el motivo por el que nuestra música suena distinta e interesante cuando tocamos.
P.: ¿Qué es la «Suite Ítalo Americana» que grabará con Cavalli?
G.G.: Eso tiene que ver con las historias italianas que tenemos tanto Cavalli como yo, con todos los italianos que han emigrado, tanto a los Estados Unidos como a la Argentina. Es un homenaje a nuestros abuelos y abuelas que se trasladaron a países extraños para iniciar una vida mejor pensando en las siguientes generaciones. Está en proceso esa música y esperamos grabarlo pronto.
Entrevista de Ricardo Salton


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