Concilio: vibrante comienzo y un fuerte llamado a la unidad

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Ciudad del Vaticano Tal como figuraba en los papeles, la primera fumata del cónclave para elegir al papa resultó negra, es decir, no hubo acuerdo, por lo que hoy habrá otras dos votaciones por la mañana y dos por la tarde.

Un murmullo de desilusión recorrió San Pedro pasadas las 19.40 locales cuando emergió el humo oscuro en el frío anochecer romano, representativo de que no se habían alcanzado los dos tercios de los votos necesarios para elegir papa entre los 115 cardenales congregados en la Capilla Sixtina.

La jornada estuvo marcada por los católicos reunidos en San Pedro y por la misa "Pro eligendo" pontífice. En ese trascendente ritual, antes de que se cerraran las puertas del cónclave, el decano del Colegio Cardenalicio, Angelo Sodano, llamó a la "unidad eclesial" y resaltó la necesidad de un comportamiento "digno".

La misa previa es una instancia de alta significación, que en 2005 estuvo a cargo de Joseph Ratzinger, quien en su caso trazó las líneas centrales de lo que sería su papado, que comenzaría al día siguiente. Ayer, Sodano, hombre fuerte del papado de Juan Pablo II, cardenal que no vota por tener más de 80 años (85), también dejó un mensaje relacionado con el particular momento que vive la Iglesia Católica. "Los exhorto a comportarse de manera digna, con toda humildad, mansedumbre y paciencia, soportándose recíprocamente con amor".

Ante los cardenales electores, otros purpurados octogenarios, cuerpo diplomático y miles de fieles reunidos en la basílica de San Pedro, Sodano leyó la carta a los efesios y agregó en latín que "San Pablo nos enseña que también todos nosotros tenemos que colaborar para edificar la unidad de la Iglesia y tenemos que cooperar con el sucesor de Pedro".

"Queremos agradecer a Dios el luminoso pontificado que nos ha concedido con la vida y las obras del 265 sucesor de Pedro, el amado y venerado pontífice Benedicto XVI, al cual en este momento renovamos toda nuestra gratitud", afirmó el cardenal, en medio de un largo aplauso de los presentes. Añadió: "Al mismo tiempo queremos implorar al Señor que pronto conceda otro buen pastor a su Santa Iglesia".

La misa fue oficiada en latín, aunque las lecturas se hicieron en español e inglés y las intenciones en francés, swahili, portugués, malayo y alemán. Asistieron a ella varios centenares de obispos y arzobispos, entre ellos el prefecto de la Casa Pontificia, Georg Ganswein, que es también el secretario particular del expapa.

Tras la celebración, los purpurados se retiraron a la residencia de Santa Marta, con las comodidades de un hotel de lujo, donde se alojarán durante los días que dure el cónclave y a cuyas habitaciones, ubicadas por sorteo, habían entrado temprano por la mañana.

Terminada la ceremonia, un torrente de sacerdotes y de monjas salieron sonrientes de la basílica, entre ellas muchas misioneras de la caridad, la orden fundada por Madre Teresa de Calcuta, o monjas de la orden de las Brigidinas, con su peculiar corona blanca con cinco puntos rojos, que representan las llagas de Cristo en la cruz.

También se vieron algunos fieles de rodillas, rezando en silencio, rodeados por curiosos y cámaras de televisión. "Estamos rezando sin interrupción, día y noche, pidiendo a la gente que venga a apoyar a los cardenales en su plegarias", explicó el francés Fabien Lambert, vicario de la iglesia San Lorenzo in Piscibus, en el centro de Roma.

Poco antes del encierro de la primera votación, dos feministas del movimiento Femen llevaron a cabo una acción de protesta con los senos desnudos y lanzando una bengala de humo rosado, aunque fueron rápidamente detenidas por la Policía.

La multitud fue rotando a lo largo de un día frío y con lluvias. Muchos se congregaban por instantes ante las pantallas gigantes ubicadas en distintos puntos de la plaza. Un empleado del Vaticano que pidió anonimato "porque acá no hay sindicatos" se atrevió a decir que el próximo papa debe volver al Concilio Vaticano II, que en los años 1960 modernizó la Iglesia. "El programa está ahí, sólo hay que aplicarlo", afirmó.

Hoy, en el segundo día del cónclave, todos los ojos estarán puestos de nuevo en el color del humo de la chimenea de la Capilla Sixtina, con la esperanza de oír por fin el "habemus Papam".

Grupos nacionales desperdigados por la plaza hacían de hinchada de cardenales de su mismo origen. Un grupo de estudiantes de Cádiz coreaban "papa español, papa español", pese a que no hay ningún ibérico entre los papables más mencionados. Los que más suenan son el italiano Angelo Scola, de 71 años, arzobispo de Milán, considerado ratzingerista; el brasileño Pedro Odilo Scherer, de 63 años, arzobispo de San Pablo; el canadiense Marc Ouellet, de 69 años, presidente de la Pontificia Comisión para América Latina, y el arzobispo de Boston, el capuchino Sean O'Malley.

Agencia Reuters, AFP, EFE y ANSA; y Ámbito Financiero

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