11 de agosto 2009 - 00:00

Confesiones en el aire sobre tarifas y economía

Carlos Menem
Carlos Menem
Quito (enviado especial) - El Gobierno aprovechó la tranquilidad del vuelo del Tango 01 en sus dos etapas (Buenos Aires-Quito, Quito-Caracas) para al menos discurrir sobre algunas cuestiones de debate en Olivos y la Casa de Gobierno. En comunicación con los ministros de cada área y el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, la Presidente discutía sobre los pasos futuros de capítulos aún no cerrados. Las conclusiones de las disquisiciones oficiales en la aeronave presidencial fueron las siguientes: 

  • Tarifas. Para el Gobierno, el conflicto importante es el de los aumentos de facturas eléctricas. El tratamiento de los incrementos en las boletas de gas no forma parte de la agenda inmediata. La relación de protestas de 10 a 1 en contra de las empresas eléctricas (comenzando por Edenor, según se menciona puntualmente); amerita la intervención directa y rápida del Gobierno. Sobre la cuestión del gas, todo dependerá de cómo evolucione en el Congreso. Hay un detalle para tener en cuenta: el dinero del aumento de las tarifas eléctricas va para Cammesa, la empresa mixta controlada por Planificación que paga los subsidios a las generadoras. Los del gas van para la administración kirchnerista con el objetivo de tener efectivo para importar gas. 

  • Funciones delegadas. No acepta el Gobierno la idea de tener que manejarse sin estos poderes, pero las argumentaciones que se mencionan son de utilidad administrativa y de efectividad para la toma de decisiones. No se considera que la facultad sea ni un abuso ni un privilegio. Permanentemente se habla que este beneficio lo tuvieron Carlos Menem (5 años), Fernando de la Rúa (2 años) y Eduardo Duhalde (2 años), en todos los casos de manera renovable. Se admite, sin embargo, que hacia delante se necesitará negociar con la oposición, y que una opción que no debería descartarse podría ser tener el beneficio hasta marzo o abril próximo y luego renegociar. Se habla, además, de publicar un «digesto» sobre los poderes a delegar en el futuro, a partir de un trabajo que ya habría realizado la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, que recomendaría que algunos poderes permanezcan en el Ejecutivo, que otros se compartan con el Legislativo (a modo de revisión) y que otros sean de consulta con el Congreso. Como ejemplo en el Gobierno muestran el Código Aduanero y la velocidad de tomar decisiones de comercio exterior.

  • Reforma política. Bastante entusiasmo generó la reunión que Cristina de Kirchner mantuvo con el gobernador de San Luis, Alberto Rodríguez Saá. Éste le habría comentado la posibilidad de sondear la idea de instrumentar en la Argentina el estilo de primarias norteamericano. Esto es, varias elecciones provinciales abiertas en diferentes distritos distribuidas en el tiempo, en las que se votarían electores que finalmente, en convenciones, decidirían los candidatos a presidente. Por ahora, la idea forma parte del «brainstorming» oficial, y habrá consultas futuras en Olivos sobre la conveniencia o no de hacerla pública.

  • Relación con la Iglesia. No se resigna el Gobierno a que se mantenga en debate el concepto sobre el «escándalo de la pobreza» que se impuso desde la semana pasada. Las últimas argumentaciones se dirigen a criticar -como siempre- la forma en que los medios tomaron el tema y que no se haya tenido en cuenta que en mayo de este año, en las vísperas de la colecta «Más por Menos», la revista de Cáritas ya había hablado del escándalo de la pobreza sin mayor repercusión. Se busca, además, al responsable (dentro o fuera de la Iglesia) que logró que el papa Benedicto XVI haya mencionado el tema (un día antes del mensaje del cardenal Jorge Bergogilio en San Cayetano). Igualmente, el Gobierno no confrontará directamente con la Iglesia, al menos hasta después del 28 de noviembre, cuando Cristina Fernández de Kirchner y la chilena Michelle Bachelet se encuentren en el Vaticano con Benedicto, para el acto de celebración del 30 aniversario de la mediación del cardenal Samoré por el conflicto por el canal Beagle.

  • Economía argentina. Para el Gobierno, marcha bien. Se mencionan permanentemente conceptos de los responsables de la industria automotriz (Cristiano Rattazzi, de Fiat, y Enrique Alemañy, de Ford, por ejemplo), que hablan de una actividad en las terminales a ritmo «furioso», fruto en realidad del alza de la demanda en Brasil. Se considera, además, que próximamente comenzará una aceleración en la demanda internacional de los productos exportables argentinos, junto con la reactivación de China, lo que además provocará un alza en el precio internacional de la soja, otro motivo para descartar cualquier baja en las retenciones. (Ver más información sobre la gira presidencial en págs. 13 a 15.)
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