20 de octubre 2017 - 00:00

Confirmado: Rajoy definió intervenir Cataluña, que amaga con la ruptura total

El nacionalismo catalán más radical presiona por una declaración inmediata de la independencia de la región.

Madrid y Barcelona - La grave crisis institucional abierta por el desafío secesionista en Cataluña llegó ayer a un punto crítico, al anunciar el Gobierno de Mariano Rajoy que intervendrá la autonomía de la región después de que el Ejecutivo local de Carles Puigdemont amenazara con formalizar la independencia unilateral.

Tanto la proclamación de una "república catalana independiente" en el "Parlament" regional como el paso inédito del Estado central asumiendo, por ejemplo, competencias de la Policía o la Hacienda catalanas abrirían un nuevo escenario de consecuencias imprevisibles y provocarían la escalada de una crisis que preocupa en toda Europa.

El Gobierno de Rajoy había fijado un ultimátum hasta hoy a las 10.00 hora local para que Puigdemont diera marcha atrás en su plan. En caso contrario, avisó Madrid, se activaría el artículo 155 de la Constitución, que permite "adoptar las medidas necesarias" para forzar a una región a cumplir la ley.

Se esperaba que Puigdemont eludiera el requerimiento de Madrid y se limitara a pedir diálogo, como hizo el lunes cuando venció un primer plazo fijado por Rajoy, pero el líder secesionista fue más allá.

"Si el Gobierno del Estado persiste en impedir el diálogo y continuar con la represión, el Parlamento de Cataluña podrá proceder, si lo estima oportuno, a votar la declaración formal de la independencia que no votó el día 10 de octubre", amenazó en su carta a Rajoy.

El texto recuerda que ese día Puigdemont anunció la independencia en el "Parlament" y la suspendió de inmediato en sus efecto prácticos. "Lo hice para propiciar el diálogo que de manera reiterada nos han hecho llegar, a usted y a mí, instituciones y dirigentes políticos y sociales de toda Europa y el resto del mundo", añadió sin ofrecer más precisiones y lamentando que la "única respuesta" fue la "suspensión de la autonomía".

Madrid respondió de inmediato a la carta con un comunicado en el que avisa que, ante la "negativa" de Puigdemont a responder al requerimiento, el Gobierno español "continuará con los trámites previstos" en el artículo 155 de la Constitución: un paso inédito en 40 años de democracia en España.

"El Gobierno pondrá todos los medios a su alcance para restaurar cuanto antes la legalidad y el orden constitucional, recuperar la convivencia pacífica entre ciudadanos y frenar el deterioro económico que la inseguridad jurídica está causando en Cataluña", expresó el Ejecutivo de Rajoy en su comunicado.

La falta de precedentes en la aplicación del artículo 155 hace difícil prever sus implicancias. Un Consejo de Ministros extraordinario el sábado acordará las medidas concretas que se tomarán en Cataluña para enviarlas luego en forma de proyecto al Senado, donde se votarán previsiblemente a finales de la semana que viene, para que rija hacia fin de mes.

La prensa especula con que el Gobierno de Rajoy, que cuenta con el apoyo de los socialistas del PSOE y los liberales de Ciudadanos, intervendrá de forma gradual autoridades como la polémica Policía autonómica de Cataluña o consejerías del Gobierno de Puigdemont con el objetivo final de convocar elecciones regionales anticipadas.

"La intervención será limitada, breve y siempre con el horizonte de restablecer la normalidad democrática, el funcionamiento de las instituciones y la preservación del autogobierno catalán", dijo ayer el secretario Organización del PSOE, José Luis Ábalos.

"Una democracia europea, un Estado de Derecho, no puede aceptar el chantaje", recordó el liberal Albert Rivera, líder de Ciudadanos, quien instó a Madrid a convocar elecciones en Cataluña.

La aplicación del 155 podría tener su costo de imagen para el Gobierno y dar aire a la propaganda independentista. El propio Rajoy habló el miércoles en el Congreso de "decisiones que sin duda alguna sería mejor no tomar". Además de convocar manifestaciones en las calles, los sectores más radicales del independentismo presionan a Puigdemont para que declare ya la independencia.

Puntualmente, la izquierdista CUP insistió en su exigencia de una proclamación inmediata de la República Catalana y en la promoción de una campaña de "desobediencia masiva".

La amenaza de jefe del Ejecutivo catalán disgustó no solo al Gobierno y la oposición de socialistas y liberales, sino también a las fuerzas de izquierda que vienen respaldando un diálogo entre Madrid y Barcelona.

"No nos gusta que Puigdemont amenace con declarar una independencia que no sería legítima", lamentó el líder de Podemos, Pablo Iglesias, también crítico con la intervención de la autonomía en Cataluña. "Hay dos soluciones: o echar más leña al fuego por la vía de la DUI (declaración unilateral de independencia) y el 155, o buscar soluciones".

Agencias DPA, AFP y Reuters

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