21 de marzo 2018 - 00:00

Confirman que fue un proyecto ruso el químico usado contra el exespía

El Novichok, que casi le cuesta la vida a Serguéi Skripal y a su hija en Inglaterra, fue pensado como un arma de destrucción masiva.

PERSEGUIDO. Serguéi Skripal estuvo captura por los servicios secretos rusos por considerarlo un espía. Luego huyó a Inglaterra.
PERSEGUIDO. Serguéi Skripal estuvo captura por los servicios secretos rusos por considerarlo un espía. Luego huyó a Inglaterra.
Moscú - Un científico de la antigua Unión Soviética que participó en el desarrollo del agente tóxico Novichok y divulgó la fórmula en 2007 considera que la comunidad internacional debería haberlo prohibido hace muchos años, ya que fue concebido como un "arma de destrucción masiva".

"Revelé en 2007 la fórmula de Novichok para que lo prohibieran de una vez por todas. Pero a ellos -la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ)- les dio absolutamente igual. Y ahora miren las consecuencias", dijo Vil Mirzayánov, químico residente en EE.UU., al periódico Nóvaya Gazeta.

La primera ministra británica, Theresa May, denunció que precisamente el agente binario militar Novichok, de fabricación rusa, fue empleado para envenenar a principios de mes en la localidad de Salisbury al exespía ruso Serguéi Skripal y su hija Yulia, que siguen en estado crítico, y responsabilizó a Rusia de ese atentado.

Mirzayánov, que al igual que Skripal es considerado un traidor en este país y recibió en los últimos días amenazas de muerte, cree que en su momento la OPAQ "debería haber privado para siempre a Rusia de ese secreto".

"El empleo de Novichok en Reino Unido fue un shock para mí. Pensaba que los camaradas rusos no se atreverían a utilizar ese veneno, porque ya no era un secreto. Posiblemente, pensarían que podían usarlo con impunidad y nadie sospecharía nada. Seguramente, ni siquiera leyeron mi libro", agregó el científico de 83 años.

Nóvaya Gazeta cuenta que Mirzayánov formó parte del equipo que recibió en la década de 1980 el encargo de desarrollar un agente mucho más tóxico que los existentes en tres centros: de Moscú, Sarátov y la república centroasiática de Uzbekistán.

Mirzayánov consideró acertado llamarlo "arma de destrucción masiva", ya que ese era su objetivo cuando fue creado en plena "perestroika" (1988), motivo por lo que todo era "absolutamente secreto".

"Entonces, todo se hacía por la Patria, pero esta nunca reconoció que desarrollaba armas químicas. Desde el punto de vista de la legislación soviética, no existíamos, estábamos por encima de la ley. Aunque después decían que los estadounidenses, los franceses y los ingleses las tenían. 'Hay que responder al fuego con fuego', nos decían", señaló.

"Los jóvenes científicos soviéticos crearon una nueva clase de sustancia tóxica, cuya diferencia radica en que el átomo de fósforo se une directamente con el nitrógeno. Otro gases paralizadores no son así. Resumiendo, en esa conexión reside toda la fuerza destructora de esa sustancia", explicó Mirzayánov.

A diferencia del gas sarín, que necesita una concentración de 0,2 miligramos por kilo para ser letal, al Novichok le es suficiente con 0,01 miligramos para colapsar el sistema respiratorio, ralentizar el ritmo cardíaco y provocar la muerte en cuestión de minutos.

"Todo depende de dónde vaya a parar la sustancia, si en un espacio abierto, en el sistema respiratorio o directamente en la boca. Si la dosis es menor que 0,01, entonces usted sufrirá, pero no morirá en el acto", explicó Mirzayánov.

En el caso de Skripal, "está claro que la dosis no es muy alta" y rechazó que el exespía hubiera entrado en contacto con Novichok en el coche.

Mirzayánov fue detenido en Rusia en 1992 por denunciar en un artículo titulado Política Tóxica en el diario Moskovskiy Komsomolets que las autoridades rusas seguían desarrollando el Novichok.

Gracias a la mediación del multimillonario George Soros, que amenazó con retirar la asistencia financiera a Rusia si no lo liberaban, fue puesto en libertad en 1994 y un año después pudo emigrar a EE.UU.

Agencias EFE y AFP

Dejá tu comentario