30 de diciembre 2010 - 00:00

Confirman que UIA definirá en marzo nuevo presidente

La elección del futuro presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA) quedó para marzo. Los miembros de la línea interna «Industriales» decidieron por unanimidad, en un encuentro realizado el martes, posponer hasta después de las vacaciones la decisión sobre quién sucederá a Héctor Méndez, actual titular de la central fabril cuyo mandato de dos años termina en abril.

A la reunión de «Industriales» concurrieron algunas de -pero no todas- las figuras más destacadas de esa corriente que orientan dos de los grupos empresarios más poderosos del país: Techint y Arcor.

Estuvieron dos de los candidatos que se mencionan como posibles sucesores de Méndez (el textil José Ignacio de Mendiguren y el dirigente bonaerense y ex presidente de la UIA Osvaldo Rial) pero no el tercer «precandidato», el ejecutivo de Arcor Adrián Kaufmann Brea. Tampoco se hizo presente Luis Betnaza, delegado de Paolo Rocca (principal accionista de Techint) en la UIA. Quedó claro entonces que, para estos dos grupos económicos, el año ya había terminado.

Cabe recordar que, por un acuerdo entre las dos corrientes internas de la UIA (la mencionada «Industriales» y la «Celeste y blanca», que inspira el grupo Ledesma y a la que pertenece Méndez), ambas se alternan en la presidencia cada dos años. Es el turno de «Industriales».

Lo curioso es que, hasta hace no mucho tiempo, se sindicaba a la «Celeste y blanca» como la más opositora al Gobierno (la acusaban de «liberal») y a la «Industriales» como la más cercana a la actual administración. De hecho, el último presidente designado por esta lista, el metalúrgico Juan Carlos Lascurain, no ahorró esfuerzos para demostrar que así era.

En su designación jugó un rol crucial Techint: Lascurain no sólo era parte de su «cadena de valor» sino que parecía asegurar una cierta permeabilidad a las sugerencias de Rocca/Betnaza.

Sin embargo, la relación de Techint con el Gobierno ingresó en una aguda espiral descendente que se hizo evidente cuando un amigo de los Kirchner, el líder del régimen bolivariano Hugo Chávez, expropió la controlada venezolana del grupo, Sidor. Esa expropiación, contra la que el Gobierno no levantó un dedo (y mucho menos la voz oponiéndose), aún no terminó de pagarse, y el último encuentro de Rocca con un funcionario (el ministro de Planificación Julio De Vido) fue justamente para pedirle que le reclamara al régimen chavista que cumpla con lo prometido. Tampoco en este caso hubo éxito, y Techint debió resignarse a que le «patearan» hasta 2012 el pago de la indemnización.

Preocupación

Además, el Gobierno ve con preocupación el ya innegable vínculo entre Techint y el Grupo Clarín, que se evidenció en las últimas posturas de la AEA (Asociación Empresaria Argentina) frente a Cristina de Kirchner. En esa entidad ambos «holdings» tienen un peso innegable, junto con Arcor.

Lo que temen algunos empresarios (sobre todo pymes) que se inclinan por Mendiguren es que la UIA, bajo la presidencia de un hombre de Arcor, se parezca demasiado a AEA, y muchos no quieren alejarse del todo del Gobierno. En sentido inverso, quienes están a favor de la postulación de Kaufmann Brea son los que no ocultan su enojo ante la pasividad oficial en temas que los ponen al borde de la desaparición, como la avalancha de juicios laborales (que ya ascienden a un acumulado de u$s 2.500 millones) producto del vacío legal en materia de accidentes de trabajo, el avance de las denominadas «leyes Moyano» (reparto de utilidades, intervención sindical en los directorios de las empresas), los bloqueos a fábricas, los reclamos salariales y la falta de diálogo, entre otros temas.

Todo esto se pondrá sobre la mesa cuando se defina quién presidirá la UIA durante la transición de un Gobierno nacional a otro (sea que siga el actual, o se elija otro de un color político diferente). Pero todo se hablará recién en marzo.

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