Brindaron una conferencia de prensa en la que aseguraron que continuarán con la medida “hasta que se suspenda la aplicación de la reforma”.
Conferencia. Representantes de centros de estudiantes hablaron con la prensa en el colegio Nicolás Avellaneda.
El conflicto por los colegios tomados en la Ciudad de Buenos Aires continúa y no se avizora un final en el corto plazo. Ayer, los estudiantes brindaron una conferencia de prensa en la que aseguraron que continuarán con las medidas, mientras que la ministra de Educación de la Ciudad, Soledad Acuña, volvió a criticar la acción y su par de Nación se sumó a la polémica.
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Los alumnos que mantienen tomados 29 colegios secundarios públicos y universitarios de la capital desde el pasado 29 de agosto afirmaron ayer que seguirán con la medida hasta que "se suspenda la aplicación de la reforma y se abra un espacio de diálogo con la comunidad educativa". "Por su carácter inconsulto y el desconocimiento del modo de aplicación y las características de fondo de la reforma, no están dadas las condiciones para que empiece a aplicarse", dijo Santiago Lezati, del centro de estudiantes del colegio Nicolás Avellaneda. El alumno afirmó que "la educación está en crisis" y que "no se puede seguir improvisando". También pidió que se realice "un congreso pedagógico en 2018 para debatir y articular la nueva reforma". Por otra parte, adelantó que hoy a las 17 los estudiantes marcharán desde el Ministerio de Educación de la Nación hasta el Ministerio de Educación porteño para continuar con los reclamos.
Antes de la conferencia, el ministro de Educación de la Nación Alejandro Finocchiaro había señalado: "La escuela pública se defiende con la escuela abierta y no impidiendo a los alumnos ejercer su legítimo derecho a la educación. Se está violando el derecho constitucional a la educación de la mayoría de los alumnos. La escuela pública se defiende con la escuela abierta".
Soledad Acuña, por su parte, volvió a rechazar las tomas y dijo que será la justicia "la que determine si es un delito o no". "Nosotros estamos convencidos que tomar una escuela está mal, que la justicia le ponga el nombre jurídico. No tenemos intenciones de ponernos a discutir con una parte de la justicia que ya ha resuelto que oponerse a las tomas es criminalizar la protesta, con lo cual nosotros no vamos por ese lado, pero sí vamos a seguir diciendo que está mal", señaló la ministra de Educación porteña, quien además se refirió a la reunión que mantuvo con los estudiantes el miércoles: "No todos nos llevamos lo que queríamos, nosotros nos hubiéramos ido contentos si ellos se comprometían a levantar las tomas y ellos si nosotros les decíamos que suspendíamos la reforma".
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