Congelamiento: cuatro grandes empresas en la mira de Moreno

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• Se las señala por la falta de harinas, azúcar, aceites y enlatados.
• Amenaza de aplicar Ley de Abastecimiento

Por ahora es una amenaza, pero con Guillermo Moreno no hay que descartar que se haga realidad. El secretario de Comercio Interior tiene en la mira a cuatro empresas líderes, de cuatro rubros diferentes, donde según sus inspectores ad hoc se registrarían faltantes importantes eclipsando el éxito que el funcionario ve en la aplicación de su plan. Las compañías ya fueron advertidas por el secretario y además fueron amenazadas con la aplicación de la Ley de Abastecimiento, una norma de 1974 con la que cada tanto Moreno amenaza a los que no responden a sus dictados.

Los cuatro rubros en la mira son aceites, azúcar, enlatados y harinas. Según los datos del Gobierno son cuatro sectores donde dominan sólo cuatro empresas que tendrían el 70% o más de cada mercado: Molinos Río de la Plata (en harinas y aceites), Arcor (en enlatados), Ledesma (en azúcar) y Deheza (en aceites). A las cuatro se las esperará algunos días más para que se pongan al día en la distribución de los productos, y si no lo hacen, comenzarán a recibir llamadas más intimidatorias y personales del funcionario.

Como novedad se ve que Moreno ya no culpa a los supermercados del problema de los faltantes y las góndolas vacías (muy pocas en los últimos días), sino a los fabricantes. Luego de un primer fin de semana con reprimendas cruzadas y mixtas de Moreno hacia Carrefour, Cencosud (Jumbo y Disco), Coto y Walmart, las explicaciones de los supermercadistas fueron aceptadas por el funcionario. Estos hablaron de la imposibilidad de estar al día con las góndolas si desde los fabricantes no hay apoyo al congelamiento vendiendo productos al mismo precio que el original y no «el de reposición». En general, especialmente las alimentarias y las empresas de bebidas, aceptaron el convite y mejoró la distribución de productos. Sin embargo, hay problemas en los cuatro rubros mencionados. Hacia allí se dirige en estos días la furia morenista.

Sanciones

A las cuatro compañías se las amenazó con la aplicación de la Ley de Abastecimiento 20.680 aprobada en junio de 1974, cuando aún Juan Domingo Perón estaba vivo. La reglamentación la hizo en realidad Isabel Perón, y le permite al Ejecutivo fijar precios, congelarlos, obligar a continuar produciendo a una empresa y a comercializar, restringir o prohibir exportaciones o importaciones e incluso intervenir directamente y de manera temporal en las compañías. Las sanciones por su aplicación van desde multas económicas, inhabilitación para ejercer el comercio o cargos públicos por un período de 5 años, dejar de ser proveedor del Estado, clausura de los establecimientos y hasta arrestos por 90 días. En 1999, Carlos Menem intentó, sin éxito, aplicarla pero contra los camioneros de Hugo Moyano, buscando obligar a los transportistas a distribuir alimentos. Pero fue Moreno el que más intentó ejecutar esta norma.

Su primera víctima fue Shell a partir de 2005, en el primer conflicto que una compañía privada de peso tuvo con el kirchnerismo. Luego hubo amenazas contra Techint. Pero hubo dos momentos en los que Moreno seriamente intentó avanzar con la ley, ambos en 2012.

La primera vez fue contra los productores de yerba mate, cuando en abril de ese año hubo aumentos importantes en los precios de ese producto, calificados de «exorbitantes» y resultado de una «situación delincuencial» por el ministro de Agricultura Norberto Yauhar. La segunda fue más complicada. En junio de 2012, Moyano bloqueaba cuatro plantas de la recientemente reestatizada YPF, en su debut como sindicalista opositor activo del Gobierno de Cristina de Kirchner. En el oficialismo se analizó seriamente avanzar con la Ley de Abastecimiento ante la amenaza de que la provisión de combustibles se acabara en 72 horas. Moyano decidió levantar los bloqueos y el Gobierno atenuó la sanción, aplicando la ley de representación laboral por no haber respetado los camioneros la conciliación obligatoria y por haber impedido la libre circulación de mercaderías.

Sinceridad

Moreno ahora sabe que se está jugando, con el éxito o el fracaso de su congelamiento de precios, gran parte de su credibilidad dentro del Gobierno. Por eso busca por cualquier medio que el mecanismo funcione.

«Muchachos, miren que si fracasa este plan me van a extrañar», dijo con sinceridad, sin amenazas, a un alto empresario nacional del rubro de los supermercados, al que le explicaba la necesidad de que el congelamiento de precios tenga resultados positi-vos para el Gobierno. El secretario de Comercio le anticipaba que si el plan de control de precios no genera los resultados esperados, lo que viene son las ideas y proyectos aún más intervencionistas y dirigistas que tiene en mente otro subsecretario: el viceministro Axel Kicillof.

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