La ampliación de leyes para extraordinarias quedó sepultado por la realidad del verano con cortes de luz, pérdida de reservas, devaluación y flexibilización del cepo y la amplificación de la crisis día a día.
En ese escenario, el Gobierno cerró los recintos del Senado y Diputados, como reconoce el oficialismo.
Aunque el Gobierno siga teniendo mayoría en las Cámaras, la situación interna de los bloques no es la misma que en noviembre, cuando por otra parte ya habían aparecido algunas briznas de disidencia.
Ningún proyecto en espera justifica para el kirchnerismo correr el peligro de poner las cámaras de televisión a disposición de la oposición con los recintos funcionando. Menos cuando radicales, macristas, socialistas y peronistas piden a gritos la presencia del ministro de Economía Axel Kicillof, aunque sea a una reunión cerrada de presidentes de bloque, para que les explique las medidas que se tomaron.
En silencio, mientras tanto, algunas cosas pasan. En el Senado la única batalla a la vista está reservada para el 28 de febrero. Ese día deberán reelegir autoridades. Sólo una de ellas importa: el cargo de presidente provisional del Senado, tercero en la línea de sucesión presidencial y puesto clave en estos momentos frente a los problemas que aquejan al Poder Ejecutivo.
Hoy lo ocupa la tucumana Beatriz Rojkes de Alperovich. Cristina de Kirchner quiere reemplazarla por el santiagueño Gerardo Zamora. El bloque que dirige Miguel Pichetto no está de acuerdo con esa doctrina presidencial que sostienen los Kirchner de no poner peronistas en la línea sucesoria, quizás por el recuerdo de lo que le sucedió a Fernando de la Rúa. Se niegan a consagrar como presidente provisional del Senado a un exradical que llegó al kirchnerismo de la mano de Julio Cobos, pero luego se quedó. Las opciones de pacificación en esa interna, quitando una eventual candidatura del propio Pichetto, pasan hoy por dejar allí a Rojkes de Alperovich y no hacer olas o pensar en un hipercristinista, pero salido del riñón del PJ, como el caso de Marcelo Fuentes.
En Diputados el movimiento de reelevancia de estos días pasó por la lapicera de Julián Domínguez: nombró a Eduardo "Wado" de Pedro como representante de esa Cámara en el Consejo de la Magistratura confirmando la profundización ultra-K en ese organismo que incluye otro sillón allí para Julián Álvarez.
| Rubén Rabanal |


Dejá tu comentario