De hecho, se desconocía por el momento el motivo del ataque, perpetrado a primera hora de ayer en el cuartel general del Comando Naval de Sistemas Marítimos, en Washington, situado en el edificio 197 del Navy Yard, a escasos kilómetros de la Casa Blanca y del Capitolio.
En este sentido, el alcalde de Washington, Vincent Gray, volvió a reiterar ante la prensa que aunque no se descarta ninguna motivación, no había certezas sobre el móvil. "No sabemos el motivo, seguimos buscando información sobre el motivo", dijo Gray. "No tenemos razón para sospechar que sea un acto de terrorismo, pero no lo descartamos", agregó.
Además del atacante abatido, la Policía reveló que se consideraba otro "potencial" atacante, un hombre afroamericano de unos 50 años que está siendo buscado para confirmar su identidad y su posible vinculación con el tiroteo.
En un principio se había hablado de dos sospechosos más, pero el tercer individuo, un hombre blanco de entre 40 y 50 años y vestido de uniforme caqui, fue descartado como sospechoso, indicó la Policía local.
Los investigadores creen que Alexis entró en el recinto del Mando de Operaciones usando el pase de seguridad de otra persona, pero no estaba claro si se trataba de un cómplice o la identificación fue robada.
El presidente estadounidense, Barack Obama, pidió una "investigación sin fisuras" del "cobarde" ataque -"un nuevo tiroteo masivo", lamentó- y aseguró que se hará todo lo posible por llevar ante la Justicia a sus responsables.
En una alocución desde la Casa Blanca, el mandatario hizo hincapié en que todavía se desconocen muchos datos, especialmente los motivos del ataque, pero destacó el hecho de que fuera perpetrado contra una base de las Fuerzas Armadas. Los hoy atacados "son patriotas y conocen los peligros de servir en el extranjero, pero hoy afrontaron la violencia inimaginable que no esperaban vivir aquí, en casa", lamentó. Luego, decretó cuatro días de luto por lo acontecido.
Por su parte, el secretario de Defensa, Chuck Hagel, agradeció la "rápida respuesta" de las autoridades locales y federales y prometió la "total ayuda" del Pentágono en la investigación de esta "violencia terrible y sin sentido". Hasta última hora de ayer permanecía acordonada el área del ataque, donde también fueron cerradas varias escuelas.
El aeropuerto Ronald Reagan suspendió sus vuelos durante la mañana, mientras que el Senado concluyó antes de tiempo sus actividades del día. Bien entrada la tarde, numerosas calles aledañas al complejo militar seguían cortadas en medio de una masiva presencia policial.
En el edificio donde se registró el tiroteo trabajan unas 3.000 personas. Nada más iniciarse el ataque, se emitió una orden para que todas buscaran refugio a causa de un "tirador activo", y sólo en horas de la tarde se pudo ver cómo empezaban a salir algunos de los empleados que todavía permanecían escondidos en el recinto.
"Lo vimos al fondo del pasillo. Apuntó con su arma contra nosotros y disparó al menos dos o tres tiros", relató uno de los testigos que pudo salir ileso del edificio. Menos suerte tuvieron las 13 víctimas mortales, así como la docena de heridos -todavía no se había precisado su cifra- que a lo largo de la mañana fueron llegando a los hospitales.
El puesto de control es uno de los cinco que mantiene la Marina en todo el país, encargados de diseñar, construir y mantener los buques y submarinos militares estadounidenses, así como sus sistemas de combate.
| Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA y DPA, y Ámbito Financiero |


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