7 de mayo 2013 - 00:00

Conmociona a Alemania juicio contra neonazis

Beate Zschape, la acusada.
Beate Zschape, la acusada.
 Múnich - El juicio contra varios neonazis acusados de diez asesinatos, uno de los procesos más importantes por crímenes racistas en Alemania desde el final de la Segunda Guerra Mundial, empezó ayer en esta ciudad. Durante el primer día de audiencia, el tribunal decidió aplazar el proceso hasta el 14 de mayo, ya que la defensa pidió el cese de uno de los jueces. Aún no se había iniciado la lectura del acta de acusación. El proceso está programado hasta enero del año próximo.

La principal acusada y única sobreviviente del grupo neonazi, Beate Zschape, de 38 años, nacida en Alemania del Este, se presentó ante el tribunal vestida con un traje con pantalón negro y una camisa blanca, cuidadosamente peinada y con grandes aros de plata.

Zschape, acusada de haber participado en diez asesinatos en varios lugares de Alemania entre 2000 y 2007, nueve de ellos de carácter racista, apareció sonriente y relajada ante las cámaras de televisión. Permaneció varios minutos de pie, con los brazos cruzados, dando la espalda al público y a las cámaras de televisión, rodeada de policías en la sala del tribunal.

Zschape se hizo conocida el 8 de noviembre de 2011 cuando tras una fuga de cuatro días a través de toda Alemania, se entregó a la Policía. Desde entonces no había vuelto a aparecer en público.

Los dos cómplices de la mujer, Uwe Bohnhardt, de 34 años, y Uwe Mundlos, de 38, los presuntos asesinos, se suicidaron el 4 de noviembre de 2011, cuando estaban a punto de ser capturados por la Policía después del asalto de un banco.

Junto a Zschape comparecen cuatro personas más, acusadas de complicidad y de haber aportado apoyo logístico al trío neonazi, que se autodenominaba Clandestinidad Nacional Socialista (NSU).

La militante neonazi vivió en la clandestinidad durante trece años y está acusada de nueve asesinatos racistas, de la muerte de una mujer policía en 2007, de dos atentados contra comunidades extranjeras y de asaltos a 15 bancos, según el acta de acusación.

Frente a Zschape se encuentran 70 demandantes, principalmente familiares de las víctimas, que quieren saber por qué sus familiares fueron asesinados y por qué la Policía cometió tantos errores durante la investigación.

"Por su dimensión histórica, social y política, este proceso es uno de los más importantes de la posguerra", consideraron los abogados de Semiya y Kerim Simsek, hijos de un vendedor de flores turco asesinado en 2000.

A pesar de que la mayoría de las víctimas eran comerciantes turcos o descendientes de turcos, la Policía nunca exploró la pista xenófoba.

La fiscalía aseguró ayer que la NSU estaba integrada únicamente por este trío, incluso si se benefició de apoyos logísticos para sobrevivir mucho tiempo en la clandestinidad.

Los motivos reales de "esta pequeña comunidad" sólo eran conocidos por un reducido número de personas, subrayó uno de los fiscales, Herbert Diemer.

Los servicios de inteligencia, que disponen de numerosos "soplones" en los grupos neonazis, también están acusados de negligencia e, incluso, de racismo. Antes de que concluyera la instrucción, se destruyeron documentos importantes, lo que llevó a que se formara una comisión de investigación parlamentaria sobre los errores de los agentes.

Agencias AFP, EFE y DPA

Dejá tu comentario