Más de 225.000 personas, entre ellas cuatro cardenales y 22 obispos, firmaron una petición contra la posibilidad de que el Vaticano integre mejor en la Iglesia a los divorciados vueltos a casar o a los homosexuales, tal como defienden purpurados cercanos al Papa. La petición, impulsada por el cardenal ultraconservador estadounidense Raymond Leo Burke y dirigida a Francisco, fue lanzada en enero de cara al sínodo sobre la familia previsto para octubre próximo, en el que se prevé que se debatan las propuestas aperturistas.
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