4 de junio 2014 - 00:00

Cosecha se complicará sobre el final (por riesgo de clima húmedo)

Cosecha se complicará sobre el  final (por riesgo de clima húmedo)
"El final de la cosecha de la campaña agrícola 2013/2014 se verá complicado por el riesgo de clima húmedo que retardará las labores, al mismo tiempo que comenzarán a registrarse heladas en el sur del área agrícola argentina". Así lo señala un informe climático estacional elaborado por Eduardo Sierra, especialista en Agroclimatología, en el que no descarta el posible desarrollo de un episodio de El Niño, aunque por el momento no es seguro, "debiendo observarse la evolución climática de junio antes de poder dar un diagnóstico seguro".

A continuación, los principales puntos del informe:

Durante lo que va del otoño, el panorama climático evolucionó hacia el posible desarrollo de un episodio de El Niño que podría traer precipitaciones superiores a lo normal en el área agrícola a partir del inicio del invierno próximo.

No obstante, es necesario aclarar que por el momento esta posibilidad no puede ser confirmada con certeza, por lo que habrá que esperar cómo evoluciona el sistema climático durante junio antes de poder establecer conclusiones ciertas.

Asimismo, existen otros factores que contribuirán a generar una marcha climática con situaciones extremas de signos contrapuestos. Por un lado, se observa el desarrollo de una fase positiva de la Oscilación Multidecadal del Atlántico (AMO), consistente en un calentamiento de las porciones norte y ecuatorial de este océano.

La AMO es un fenómeno de larga duración, que pasa unos 30 años en su fase negativa (la última se desarrolló entre mediados de la década de 1970 y mediados de la década de 2000), y otros 30 en su fase positiva, que se inició a mediados de la década de 2000 y podría extenderse hasta mediados de la década de 2030.

En su fase positiva, la AMO tiende a producir situaciones de bloqueo atmosférico durante la primavera y el verano, que producen una alternancia entre prolongados lapsos secos muy calurosos, y prolongados lapsos con precipitaciones de extrema abundancia.

Dicha alternancia se dio en la última temporada primavero-estival, y probablemente se repita en la próxima campaña. Asimismo, se observa un calentamiento del Atlántico Sur a la altura de la desembocadura del Río de la Plata, que produce eventos de sudestada, con lluvias moderadas a débiles pero muy persistentes.

A esto se suma una fuerte actividad del sistema meteorológico del Polo Sur, que se encuentra en su fase positiva, impulsando vigorosas masas de aire frío que producen marcados descensos térmicos.

Como resultado de las precipitaciones ocurridas desde fines de enero hasta casi fines de mayo, la mayor parte del centro y el este del área agrícola registra fuertes excesos hídricos. El escurrimiento de las aguas desde los campos altos y de media loma hacia los bajos produjo extensos anegamientos en estos últimos. Es de temer que estos anegamientos tarden mucho en reducirse, ya que gran parte de los bajos, sobre todo en la provincia de Buenos Aires, constituyen microcuencas arreicas, que sólo pueden reducir su contenido de agua por percolación hacia el subsuelo o por evaporación superficial.

El ascenso de las napas provocado por las fuertes lluvias de la primavera de 2012, que inundaron más de 11 millones de hectáreas a las que ahora se unieron, con muy poco intervalo de tiempo, las fuertes lluvias ocurridas en los últimos meses, determina que los bajos del centro y el este del área agrícola se encuentren en una situación de alta vulnerabilidad frente a la posible repetición de este tipo de fenómenos.

En junio la mayor parte del área agrícola argentina y uruguaya recibirá aportes hídricos escasos, pero podrían darse algunos lapsos con precipitaciones persistentes de escasa intensidad, que dificultarán las labores agrícolas.

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