8 de septiembre 2009 - 00:00

Costa, el fin de un equilibrista

La detención de Néstor Lorenzo, empresario ligado al negocio farmacéutico, acusado por la Justicia por la supuesta venta de medicamentos adulterados al Estado, detonó ayer una minicrisis en el Gobierno de Daniel Scioli, que derivó en la salida del subsecretario de Control Sanitario del Ministerio de Salud bonaerense, Alberto Costa.

El movimiento, que se anticipó la semana pasada cuando el ministro Claudio Zin le ofreció ese cargo a la actual diputada provincial Silvia Caballero de Pellita, se aceleró ayer luego de que el juez Norberto Oyarbide informó sobre la existencia de «contactos» entre Costa y Lorenzo.

Ayer, temprano, Zin le pidió la renuncia al funcionario que formaba parte del staff de Salud desde 2005, en épocas en que el gobernador era Felipe Solá y cuando el actual diputado provincial Ismael Passaglia reemplazó en el ministerio a Claudio Mate.

Costa, por esos misterios de la política, sobrevivió a dos ministros y a dos gobernadores: con Passaglia y luego perduró con Zin cuando asumió en La Plata Daniel Scioli. Lo nombró, en su momento, Passaglia, aunque antes había ocupado otro cargo público: fue director del hospital de El Dique, en Berisso, cuando el ministro de Salud era Juan José Mussi, donde continuó hasta que ascendió a subsecretario de Control Sanitario.

Por esa razón, en el circuito político se le atribuye vínculo con el actual intendente de Berazategui aunque, en verdad, ahora se afirma que carece de referencias políticas.

De todos modos, quienes lo trataron en este tiempo le escucharon una definición casi herética para estos tiempos. «Soy un duhaldista clásico», dijo este odontólogo de 56 años que presidió la Agremiación Odontológica del Gran La Plata y, también, la Federación Odontológica de la provincia de Buenos Aires.

La permanencia de Costa es un dato sorprendente porque estaba al frente de un área de alta sensibilidad: de la oficina que abandonó ayer dependían los controles y las habilitaciones de todo el sistema de salud bonaerense, desde clínicas y sanatorios hasta farmacias.

Ayer por la mañana, Oyarbide informó que en la causa se habían detectado «diálogos muy complicados entre un subsecretario de Salud Costa, de la provincia de Buenos Aires, con Néstor Lorenzo». Esa afirmación derivó, unas horas más tarde, en el pedido de renuncia a Costa.

En paralelo, el Gobierno provincial hizo un rápido operativo despegue. «Hablé con Costa y me dijo que sí había tenido conversaciones con Lorenzo, pero que fueron de índole completamente personal», señaló ayer Zin.

Al mismo tiempo, el ministro aseguró que su cartera «jamás le compró a San Javier» y admitió que la ex ministra de Salud Graciela Ocaña le había advertido «hace más de un año que Lorenzo estaba siendo investigado por adulteración de medicamentos».

«El Ministerio de Salud de la provincia aclara que no tiene ningún vínculo comercial con la empresa San Javier, cuyo titular es Néstor Lorenzo y que, además, la empresa no forma parte del registro de proveedores del Ministerio», insistió, más tarde, a través de un comunicado.

Azar y olfato, el jueves pasado -96 horas antes de que se difundan los vínculos de Costa con Lorenzo- Scioli y Zin se mostraron en la gobernación de La Plata con Silvia Caballero, que será sucesora de Costa, para anunciar públicamente que la diputada iría a ese cargo.

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